nerea sumisa VIII 🫴


Una mañana Oscar salió temprano, le habían hablado de un trabajo en un bar, aquello le hacía ilusión, trabajar de noche en un ambiente de diversión, pero nada más llegar sus expectativas dieron al traste cuando en la fila para la entrevista pidieron que solo se quedarán los que tenían alguna formación para ser bar tender, Oscar se alejó farfullando 

-joder, hasta para destapar una cerveza te piden título ahora, menuda mierda ¿acaso los cantineros de toda la vida se habían sacado un doctorado? Este país se está yendo a la mierda por la tecnocracia, no me sorprendería que "la universidad de cantineros" la maneje el hijo de algún político 

Mientras tanto en casa, Laura aprovechaba el estar sola para masturbarse tranquilamente, y es que a la puerta de su alcoba su padre le había quitado la guarda para que ella no pudiera encerrarse allí adentro, por lo que debía aprovechar cualquier momento de verdadera intimidad que pudiera tener, más ese día en que quería usar dos de los juguetes sexuales que había comprado junto a Antoni.

En principio Laura comenzó a acariciar todo su cuerpo, parecería que la idea de no ir directamente a tocar du sexo y concentrarse en otras partes de su cuerpo para aumentar el placer era algo que se podía intuir así nada más, pero que ella recién había descubierto siguiendo las instrucciones de Antoni mientras se tocaba frente a él. Acariciar la parte interior de sus muslos, su vientre, tocar levemente su boca y sentir su propia respiración en la mano, masajear sus pechos e intercalar caricias y suaves pellizcos en sus pezones, todas esas eran formas que había aprendido para quedar demasiado excitada antes de dirigir su mano a su vagina. 

Otro consejo que le había dado Antoni a Laura era no masturbarse viendo pornografía, podía verla antes de hacerlo, pero una vez decidida a tocarse debería recurrir tan solo a estímulos físicos o de su propia mente, así no dependería constantemente de un video para dar rienda a su placer; era por eso que en  la habitación no se escuchaba otra cosa que los gemidos y suspiros de una mujer. 

Cuando se encontraba muy excitada Laura abrió un pequeño tarro de gel, untó dos de sus dedos y los pasó de abajo a arriba por su vagina, luego tomó otro poco pero esta vez dirigió sus dedos a su ano, sobre el cual trazó dos rondeles. La sensación de frescura que comenzó a experimentar en sus zonas más íntimas se sentía maravillosa, se mantuvo un rato quieta en la cama con las piernas separadas, solo disfrutando de esta, entonces tomó en sus manos dos de los tres juguetes que tenía.

En una mano Laura sostenía un succionador de clítoris y en la otra unas bolas chinas, en la caja en que los guardaba había dejado un dildo que no pensaba usar en esa ocasión. Luego de pensar un poco se decidió por usar las bolas chinas, y es que desde lo ocurrido en la casa de la playa Laura había desarrollado un gran gusto por la estimulación anal. Laura lubricó todas las esferas que componían la tira salvo la primera, lo hizo así porque gustaba de tener que forzar la entrada de esta, sentía mucho placer al presionarla contra su ano y que este ofreciera resistencia, cuando por fin se comenzaba a abrir disfrutaba del pequeño dolor que sentía, ya después de introducir la primera cada una de las esferas restantes se iban adentrando en su recto con facilidad, ella sentía un subidón cuando la parte más ancha de la bola, el radio de esta, hacia que dilatara, solo para sentir luego el alivio una vez está seguía derecho, perdiéndose en su interior.  

Laura estaba muy excitada, tenía en una mano el succionador de clítoris funcionando, las piernas levemente levantadas, jugando con su otra mano a sacar una o dos bolas y luego volviéndolas a meter, estaba tan absorta que no sintió cuando Oscar arribo a casa, por eso mismo solo se percató de su presencia cuando este abrió la puerta de su habitación. 

Cuando Laura cruzó su mirada con la de Oscar de inmediato cruzó sus piernas y se cubrió con una almohada al tiempo que le reclamaba

-Oscar ¿qué haces acá? ¡largo! 

Oscar se recostó en el marco de la perra y contestó con una sonrisa pícara en el rostro 

-pues nada, lo del bar fue una pérdida de tiempo, pero no te aburriré contándote de mi mañana, porque se ve que la tuya sí que ha estado interesante.

- ¡vete!

-qué pesada, como si nunca te hubiera visto desnuda, lo que sí no había visto eran esas cosas que traes entre las piernas

-que te vayas, he dicho

Oscar dio la espalda, pero no se marchó, antes bien siguió hablando

-me iré si me lo pides una vez más, aunque la verdad creo que te gustaría que me quedara a verte

Laura guardó silencio, ante lo cual Oscar comenzó nuevamente con su actitud fanfarrona 

- ¿ves que tengo razón? Vamos, no está difícil dime que me vaya o que me quede

-quédate

-no escuché bien

-quiero que te quedes

Oscar entró a la habitación y jaló hacia el la silla del escritorio de Laura, se sentó

-dime ¿para qué quieres que me quede?

-quiero que me veas tocarme

-lo haré si lo pides como un favor

-por favor, mírame masturbarme

-qué pervertida; vamos, a ver, separa esas piernas, 

- ¿es una orden?

-claro que lo es, vamos Laura, abre tus piernas, quiero verte toda

-nerea, dime nerea

-mira nada más, viejas mañas no se olvidan. Bueno, nerea, qué estás esperando muéstrame tu coño

nerea sintió mucho pudor en ese instante en que una de sus piernas se alzó sobre la otra, aún el succionador estaba activado, aunque tumbado sobre su vientre, más abajo se asomaban dos bolas

-qué cosa extraña ese aparato, y mira, te salió una colita, que interesante todo, muéstrame a ver cómo funciona el primero

nerea volvió a poner el juguete sobre su clítoris, cuando lo activo sintió aquella sensación de vacío y palpitaciones estimulantes, disfrutando de unas pequeñas ondas expansivas y sobre todo de pulsaciones de aire sobre aquella zona tan sensible de su cuerpo, poco a poco comenzó a sentir cómo el flujo sanguíneo aumentaba rápidamente, al punto de tener que parar de usarlo para no llegar tan pronto al orgasmo. Oscar había visto lo ocurrido con fascinación; luego continuó con otra orden

-quiero ver el de abajo, vamos

Esta segunda petición le costó más a nerea porque implicaba que su hermano la viera expuesta de una forma más vergonzosa que de cualquier forma anterior, en todo caso no se opuso, levantó su espalda baja un poco y flexiono sud rodillas otro tanto hacia sus pechos

-qué cachonda eres, ya has comenzado a jugar con tu culo, me hubieras dicho te hubiera ayudado a perder esa virginidad, pero te pudo más lo ganosa, seguro la primera vez te metiste algo como un tarro de desodorante o algo así, lo que sea por sentir que te rompían el culo. ¿Cómo se supone que juegas con eso que traes?

nerea volvió a sacar algunas bolas y las volvió a meter, Oscar notaba como al hacerlo repetidas veces ella se excitaba cada vez más, quedando esto en evidencia por su respiración agitada

-Haz una cosa, mételas todas, rápido 

nerea empujó todas las bolas, no pensó que pudiera hacerlo, pero al final sintió como se agolpaban en su interior, cuando de su ano solo asomaba la anilla con que se manejaban Oscar le dijo

-sácalas todas de un tirón, lo harás a mis tres. 

nerea asintió, tenía los labios entreabiertos dejando salir pequeñas exhalaciones, Oscar inició con el conteo 

-uno, dos y ... ¡tres!

al sacar todas las bolas de un tirón nerea se sintió al borde del orgasmo, al verla en tal estado Oscar se aproximó a la cama

-bueno, ahora es mi turno de hacerte acabar

Laura entonces lo miró fijamente y lo apartó con una mano, dejando claro que lo que pretendía su hermano no ocurriría 

- ¿qué? No, aléjate 

-vamos, estoy que me parto ¿segura que no quieres?

Laura lo miró de manera maliciosa

-vente, pero encima mío

desconcertado Oscar parecía no entender, por lo que Laura fue más específica 

-mastúrbate frente a mí y riégate en mis tetas y mi vientre

-qué rara que estás ¿de dónde sacas tantas mañas? Deja de ver hentai. Supongo que me debo conformar con llenarte de leche

Oscar se desnudó, Laura le abrió un espacio en la cama, lo suficiente como para que se arrodillara junto a ella. Laura se excitaba viendo a Oscar tocarse, pero más lo hacía por la idea de quedar manchada de semen, no sabía por qué le gustaba tanto aquello, minutos después Oscar tuvo su orgasmo y ella sintió como un líquido tibio tocaba su piel, al verse con una pequeña mancha blanca bajando de su obligó a su pubis comenzó a tocarse hasta llegar al orgasmo. Oscar se sentó en la cama

Acabado todo Oscar se sentó al borde de la cama

-vamos, ábreme un campo, quiero acostarme

-tú tienes tu cama

-me tratas muy mal últimamente, estás hecha una intratable, pero bueno, tu te lo pierdes

-solo quiero descansar y luego tomar una ducha, ve y haz lo mismo para no estorbarnos en el baño

Oscar se puso su ropa interior, recogió el resto de la ropa, antes de salir tenía una duda

- ¿dónde conseguiste esas cosas... los juguetes sexuales? Lo que usas tu culo se ve normal, pero ese aparato se ve sofisticado

-los gané en una rifa de Internet

-pues que suerte, aunque ahora quedo con la dudas de en qué paginas andas metida, menos mal pronto estarás aprendiendo química y no solo mañas por internet.

***

Ya en su cama Oscar se encontraba relajado luego de masturbarse una vez más con la aún viva imagen de Laura desnuda en la cama. Esperando a conciliar el sueño, feliz por lo que había ocurrido, por como después de mucho tiempo disfrutaba de la sensualidad de su hermana (así ella no lo hubiera dejado tocarla), Oscar pensaba en los juguetes sexuales que la había visto usar ese día y se asombraba de la forma en que los había conseguido, definitivamente o Laura traía mucha suerte esos días o había aprendido a moverse muy bien por internet, quizás su hermana se estaba volviendo la clásica "rata de cupones", una de esas personas que logra colársela al sistema y vivir a punta de ofertas y promociones,  aquella idea le cayó en gracia y pensó satíricamente que no le extrañaría que ella consiguiera pagar la universidad con cupones de internet y canjeables de aplicaciones, pero entonces una idea asaltó su mente: si sus padres no sabían sobre los planes de Laura respecto a la universidad ¿Quién estaba pagando al profesor que la instruía para el examen de admisión? Enojado tomó su almohada y la arrojó hacia el escritorio haciendo que muchas de las cosas allí colocadas se fueran al suelo. 

Por una hora Oscar caviló tratando de volver a poner en orden y hacer creíble lo dicho por su hermana para evitar darse cuenta que le había mentido todo ese tiempo, pero, todo lo contrario, solo consiguió encontrar más vacíos a su historia: ¿por qué la aplicación con que supuestamente trabajaba Laura gestionaba los contactos por el chat encriptado? ¿quizás para garantizar la privacidad? pero ¿y las fotos? ¿por qué le enviaban fotos? Podían ser textos para corregir, pero la línea era un número personal no empresarial, eso era raro, y en el teléfono no vio ninguna aplicación fuera de lo común. Sabiéndose otra vez sin respuestas volvió a donde se había quedado, sin importar que fuera de madrugada marcó a aquel número, pero nuevamente nadie contestó 

***

Un fin de semana se habían reunido Laura, Antoni y Joaquin en el apartamento de este, el plan era juntarse a comer y pasar un buen rato, Antoni oficiaría de chef y había prometido preparar tiebudien, su especialidad. Mientras Antoni trabajaba en la cocina Laura y Joaquín jugaban en la sala

-de haber sabido que eras "furia de alondra" te hubiera invitado a jugar hace mucho

-nunca he ganado un torneo o algo así 

-pero estás ranqueada y pues los torneos ya son de gente que se dedica a esto a tiempo completo, y al menos nos está yendo bien como pareja en el pvp. 

Un rato después Laura y Joaquín guardaron silencio, estaban por completar una racha de diez victorias al hilo, pero entonces uno de los teléfonos que Antoni había dejado en la mesa de centro cuando se dispuso a cocinar comenzó a vibrar 

-contesta, Laura, que me desconcentra,  

-Antoni solo lo deja sonar

-pero él no está y yo no lo aguanto, vamos contesta o apágalo... ¡diablos! ¡Perdí!

El teléfono paró de vibrar, Joaquín se puso de pie y lo tomó de la mesa

- ¿de qué va eso de no contestar?

-ese número le marca unas cuatro o cinco veces al día 

- ¿se aguanta eso cinco veces al día? Y por qué no le contesta o lo bloquea

-no lo sé, también le he dicho

- ¿y de quién es? 

-tampoco sabe

-pues voy a sacarnos de la duda

Joaquín revisó el número que salía como llamada perdida, tomó su teléfono y comenzó a digitarlo, Laura se paró a su lado y le preguntó 

- ¿no te da miedo que sea un estafador o que te quieran vender algo?

-no le daremos ningún dato y si es un vendedor le mentaré la madre de tal forma que va querer cambiar de trabajo

El teléfono timbró unas cinco veces y entonces alguien contestó, en eso Antoni llegó desde la cocina curioso por el grito que había dado Joaquín, al verlos en una llamada quiso saber de qué se trataba

- ¿qué hacen?

-pues averiguando quien es tu acosador

-¿mi acosador?

-el del número que me dicen te llama todo el día 

-seguro es un robot de auto marcado

-robot o no a Laura y a mi nos molesta, bloquéalo de una vez

-pues no lo había bloqueado porque era una forma de fastidiar a la granja de teléfonos que lo maneja, digo: que se la pase gastando dinero en alguien que no les va a contestar, pero si les molesta lo bloquearé

 Laura tomó la palabra

-la verdad es que cuando dormimos juntos en ocasiones me despierta

Joaquín cayó en cuenta que la llamada estaba en curso

-jo, que "robotín" nos está escuchando...

llevándose el teléfono cerca del rostro habló en un tono fuerte

-... ¡a tomar por culo tontopoya!

*** 

Cuando Oscar escuchó todo al otro lado de la línea sintió como el mundo se le venía abajo, pasó de sentir una enorme ira a un profundo desasosiego, entonces cayó al suelo y comenzó a llorar.

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