Epílogo II 💻
Seis meses después de la liberación de
Oscar, meses en los que había optado por no tener sexo debido al temor de
revivir aquellos recuerdos que le causaba tanto dolor, por fin Laura había
podido hablar de lo ocurrido en la prisión, al terminar de escucharla la
psicóloga que llevaba su caso fue tajante
-Laura: el abuso no es sexo y no puedes permitir
que ese acontecimiento defina tu vida y la forma en que la vives y la
disfrutas, eso sería seguir dándole poder sobre ti a quien te hizo daño, al
final la decisión de tener o no tener sexo debe ser un ejercicio desde la
libertad, dejar que cualquier agente externo influya sobre esa decisión es
renunciar a ella. Es claro que en principio será difícil reconectar con tu sexualidad,
pero hay formas de hacerlo, tratar de ir paso a paso, intenta comenzar masturbándote
y progresivamente volver a reencontrarte con aquello que te resulta placentero;
en todo caso recuerda que tampoco hay presión para que lo hagas, incluso puedes
elegir no hacerlo y eso estará bien si sientes que tu eres quien toma la
decisión
- ¿crees que debería hablar con mi pareja al
respecto?
-hacerlo sería un ejercicio de confianza hacia él,
pero también depende de lo que consideres te es más beneficioso, al final no le
debes explicaciones a otro sobre tu intimidad a menos que sientas que omitirlas
pueden afectar de forma directa y negativa y eso es lo que debes tener
claro
Laura salió de la consulta algo
más aliviada, como si hubiera logrado deshacer un nudo en su garganta, también
pensó que lo mejor era no contarle nada a Antoni; por suerte en pocos días
iniciaría la semana de exámenes y tendría la mente bastante ocupada y podría
evadirse por un tiempo de sus pensamientos.
***
Con el pasar de los días Laura
fue recuperando el control de su vida, un evento que le permitió pasar la
página respecto a lo ocurrido en la prisión fue cuando un día, al estar leyendo
noticias en su teléfono, llegó a enterarse que semanas atrás aquel
neonazi, aquel hombre que le había hecho tanto daño, resultó ser víctima de un
ataque brutal en que le habían dejado ciego al sacarle el único ojo que tenía
bueno, Laura no quiso leer la nota completa, pero enterarse de lo sucedido le
sirvió para hacerse a la idea que al ser la prisión un entorno tan hostil
quizás había hecho lo correcto al ayudar a su hermano a ganar tiempo, claro que
en el fondo era consciente que si Oscar, embebido en su orgullo, no hubiera en
un principio rechazo la ayuda de Antoni, tanto él como ella se hubieran
ahorrado mucho sufrimiento, pero optó por sepultar la idea que resultaba más
racional en pos de sentir que lo suyo había sido un sacrificio y, conforme a
eso, sentir que todo lo sucedido había sido en beneficio de una causa justa de
una razón ulterior que dotaba a esa amarga experiencia de un nuevo significado.
A la par que la vida de Laura
parecía volver a encarrilarse su relación de pareja se fue enfriando, ella supo
que todo había llegado a su fin el día en que se decidió ir a buscar a Oscar a
la oficina y supo que él se había ido sin más hacía tres meses, para ella, que
siempre había guardado la esperanza de volver a hablar con su hermano, esa
noticia le resultó devastadora, más al tener claro que pese a haber tenido
demasiado tiempo para hacerlo ella no lo había hecho siguiendo los
lineamientos impuestos por Antoni, y cuando por fin había recabado el valor
suficiente Oscar ya no estaba y Antoni ni siquiera había sido capaz de
informarle de lo sucedido.
***
Luego
de dar por finalizada su relación con Antoni Laura ahora vivía en un piso que
compartía con una compañera se universidad y trabajaba medio tiempo en una
cafetería, ninguno de los cambios le molestaban salvo el de ya no tener tanto
tiempo para sí misma. Un día, mientras Laura trabajaba, en el televisor del
local transmitían el telediario, en una de las noticias advertían de una
multimillonaria estafa de un falso fondo inversionista que ya ascendía a unos
cuantos millones de euros, al escuchar aquello uno de los clientes
comentó
-joder, toda una vida trabajando y al final solo te
sacas una pensión de hambre, y estos tipos en una semana se sacan lo que uno en
toda una vida, no hay justicia en el mundo.
Laura
pensó en lo afortunada que era porque su fondo de inversiones lo llevará la
firma donde trabajaba Antoni, al menos tenía un ahorro extra para alguna
emergencia o, eventualmente para su retiro; por otra parte, las palabras de
aquel hombre quedaron resonando en su cabeza. Una noche, de regreso a casa,
Laura vio un anuncio en un poste donde se anunciaba la oportunidad de emplearse
como modelo webcam, después de meditarlo unas semanas, y sobre todo luego de
recibir su pago en la cafetería, se decidió por probar suerte con aquel
anuncio.
El
nuevo trabajo de Laura, así como emprender en la creación de contenido, no solo
resultó gratificante en lo monetario para Laura, también por encontrar una
forma de dar rienda suelta a sus deseos, disfrutaba mucho de ser vista desnuda,
que desconocidos le indicara como masturbarse, recibir sus comentarios, incluso
sus insultos y al final, una vez apagaba la cámara, todo quedaba atrás, lo
ocurrido entre ella y sus clientes desaparecía en el aire, casi como un ensueño.
Como todo trabajo el de vender pornografía traía sus cosas buenas y malas, pero
como en todo trabajo si las primeras superaban a las segundas resultaba más
fácil seguir en este, para Laura lo más molesto eran los clientes que insistían
en que les sirviera de acompañante o los que le enviaban fotos sin que ella las
pidiera, también encontrar uno que otro video suyo subido a la internet (con
todas las molestias que conllevaba hacer los trámites para solicitar que la
página que lo albergaba lo borrara, no consiguiendo que esto pasara algunas
veces); en contraste, fuera de los buenos ingresos y el placer, encontrarse con
clientes amables y agradables complementaba de manera satisfactoria aquella
experiencia.
Uno
de los clientes con quien mejor la llevaba Laura era una persona que vivía (o
ese decía) en Praga, le sorprendió toparse con alguien que escribiera de forma
muy refinada y que dijera ser de España, ya que su contenido en vivo estaba
bloqueado en su país con el fin de evitar encuentros e incómodos, por lo
general al hacer sus transmisiones a la madrugada su público eran personas en
América Latina por cuenta de la diferencia horaria, en todo caso que alguien de
España le escribiera le causó inquietud y curiosidad, en principio pensó en bloquear
aquel cliente, pero cuando la solicitó para una sesión privada decidió
atenderlo, pensando en que luego este nunca la volvería a contactar.
La
primera sesión con aquella persona fue extraña, se limitó a pedirle que
estuviera totalmente desnuda, que se sentara de tal forma que su culo y talones
tocaran la superficie, cuando Laura estuvo lista él se limitó a decirle que
separara las piernas y mandara los manos detrás de la nuca, a Laura le apenó y
excitó estar en aquella pose, totalmente expuesta. Al haberse acostumbrado a
que sus clientes le pidieran que usará diferentes juguetes sexuales,
generalmente en su vagina, Laura se preparó para más de lo mismo, pero esa vez
no ocurrió, aquella persona solo se limitó a pedirle que le hablara de algún
tema interesante, y así estuvieron por una hora y media.
Laura
no tuvo contacto con la persona anónima por casi un mes, pensó en que había
razón en haber creído que sería cosa de una noche, pero cuando al portal donde
gestionaba su contenido le llegó la solicitud de una sesión privada desde el
usuario que este usaba la curiosidad la llevó a aceptarla. Aquella segunda
sesión también se fue casi toda en charla, pero faltando media hora la persona
anónima le pidió que se masturbara frente a él, según dijo "para que no se
perdiera la esencia del sitio"
Entre
charlas y charla en las sesiones Laura se veía cada vez más compenetrada con la
persona anónima, al punto de un día a romper sus propias reglas y buscar
interactuar con su cliente fuera de aquella página y en la cotidianidad, el
simplemente se negó.
Aquella
persona anónima permaneció ausente de la vida de Laura por un mes, llegando
ella pensar que se había extralimitado al buscar hablar con ella fuera de
trabajo, pero un día recibió de él un mensaje en la plataforma, uno que parecía
un código encriptad: @nikdo_1502a2vx en Twitter.
Laura
nunca había usado Twitter pensando que era una red social más, en todo caso
solo lo hacía para ver de qué iba el mensaje de la persona anónima, encontró
una cuenta protegida, así lo indicaba el símbolo de un candado junto a su
nombre, entonces supuso que debía limitarse a enviar un mensaje privado.
Las
charlas en Twitter entre Laura y la persona anónima comenzaron a fluir
bastante, según decía esta aquel lugar les daba mayor anonimato. Para Laura descubrir
Twitter la llevó además a conocer sobre más gente interesada por el tema del
bondage y dominio sadomasoquista, luego de haber vivido años sintiendo que
aquel tema no solo era un vicio si no que era exclusivo de ella pudo descubrir
que no era la única, e ir empapándose del tema, no solo de la práctica en sí,
también de la responsabilidad que se debía tener durante y fuera de ella.
La
persona anónima sorprendió a Laura con una pregunta
-he visto las publicaciones a las que les das
"me gusta" y las cuentas que sigues ¿te sientes atraída por el BDSM?
fue
así como Laura le comentó de sus deseos masoquistas y como estos habían renacido
de forma intensa, queriendo experimentar aquel placer que sentía con la idea de
ser humillada en un contexto sexual y de forma consentida, en respuesta la
persona anónima dijo
-
¿sientes que es muy difícil darle rienda suelta a tu yo masoquista?
-es
difícil si no cuentas con un entorno seguro y alguien de confianza
-así que te vas a renunciar a este
-supongo que hay cosas que simplemente quedan en solo
eso: un deseo
-no
creo que debas cerrarte a la posibilidad, te diría que nos viéramos, total
Chequia está a unas horas de España y podría pagarte un vuelo, pero no quiero
alentar en ti la práctica que movida por tu masoquismo quedes con cualquier
extraño en Internet, claro que en mi caso desearía dejar de ser uno de ellos,
pero mal hago si fuerzo la situación aprovechando que por la excitación traes
baja la defensa; en todo caso no dudó que puedas encontrar la
forma
-mejor dejo todo así
-no
- ¿qué dices?
-no lo harás, buscaras ser humillada y usada, es
una orden
-sí señor
-y lo harás teniendo mucho cuidado y de forma
responsable
-sí señor
-y luego me contarás todo
-sí señor
***
Esa mañana nerea, habiendo
organizado todos sus asuntos para tener libre el día, se dirigió sin dudar a
cumplir con la orden dada por aquella persona anónima. Por aquel lugar nada
parecía haber cambiado, seguía siendo el mismo edificio con las ventanas tapiadas
y al que se accedía por una puerta muy discreta. El portero la reconoció como
esclava gracias al collar que le mostró, así que la dejó pasar sin preguntas,
llevándola por una especie de bar hasta donde se encontraba la madam del local,
una señora de mediana edad (en cuyo cabello ya asomaban algunas canas),
bastante elegante
-Así que estás aquí para ocupar
la habitación negra ¿No?
-Así es señora, es... una orden
que me han dado
-y ¿sabes lo que
es?
-no señora
claro
que nerea sabía que era la habitación negra, pero escuchar la descripción
descarnada de lo que le harían era parte de la humillación que tanto deseaba.
FIN

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