nerea sumisa VIIII 👨👩👦👦
Una mañana, mientras
desayunaban juntos en la mesa, Laura le contaba a Oscar lo lindas que había
visto las playas en el último viaje que había hecho, se cuestionaba el por qué
teniendo playas en la ciudad y pueblos en la costa, pueblos tan lindos a unas horas
de viaje, tenían tan pocos recuerdos en lugares así, ella solo podía rememorar
el viaje que habían hecho aun siendo niños un año antes que sus padres se
divorciaron. En aquella mesa Oscar no mostraba el mismo entusiasmo que
Laura
-no
sé por qué te extrañas de que no hayamos viajado a la playa o ninguna otra
parte, si los tres años en los que volvimos a vivir juntos el primero parecías
odiarme y solo me hablabas para que te fuera a sacar de problemas, el segundo
bueno ya sabes... el hospital, y en este no había dinero y tu no tenías ganas
de salir, digo tenías porque ahora se ve que sí las tienes, hasta viajaste, y
pues eso demuestra una cosa: que no necesitaste de mi para un plan
así
-admito
que el primer año fui una persona difícil, aún tenía vivo todo lo que pasó con
mamá; sobre lo otro: el punto es que yo quiero viajar contigo, además ese viaje
de hace unos días no fue de placer fue por el congreso de química
-sí,
claro, el congreso, nunca me contaste como te fue en eso
-estuvo
bien, lo mejor fue la playa y el hospedaje
-
¿dónde te quedaste?
-en
un chalet con otros estudiantes
-pues
qué bien
Oscar no quiso hacer
preguntas como el por qué ella podía inscribirse sin pertenecer a una
institución educativa o de donde había sacado el dinero para el transporte, la
comida y su parte para aportar para el pago del hotel, sabía que hacerlas solo
traería una andanada de falsedades con las que ella trataría de verle la cara
de estúpido, y es que luego de descubrir que ella estaba en una relación con
Antoni se le ocurrió buscar en Internet sobre seminarios de química cerca de
Valencia en el último mes y no había habido ninguno, ese día, enojado había
lanzado su teléfono sobre el sofá y murmuró "maldita perra
mentirosa".
Luego del desayuno
Laura se despidió, se iría a ver con el profesor en la mañana, el escuchar eso
Oscar se preguntaba si en verdad se vería con el profesor o lo haría con
Antoni, si acaso en verdad existía un profesor o eso era una mentira más,
aquellas dudas le escocían pero no podía más que soportar el dolor emocional,
pensaba que de ser franco y desenmascararla lo único que conseguiría es que
ella huyera definitivamente con su nuevo novio y así la perdería para siempre,
lo único que le servía de consuelo era que ese sufrimiento duraría unos pocos
días y quizás se las arreglaría para separar a Laura de aquel hombre que para
ese momento ya le era objeto de profundo odio.
Poco después que Laura
salió de casa Antoni hizo lo mismo, él se dirigió a buscar un lugar donde
vender su teléfono y no tardó en encontrar a un sujeto sospechoso que le dio un
buen dinero solo por entregarle el equipo desbloqueado y ahorrarle el costo de
hackearlo. Oscar se complació de su venta, recibió cien euros menos de lo que
le había costado, pero en su mente pensaba que recibiría una cifra por debajo
de la mitad. El siguiente paso de Oscar fue ir farmacia en farmacia buscando
quien le vendiera unos somníferos, tardó un poco en conseguirlos porque en
muchos lugares se negaban a dárselos sin receta, pero finalmente dio con un
local en que el dependiente se los despachó, luego fue a comprar algo de droga,
conseguirla le costó menos trabajo. Oscar pensó en que haría con lo que le restaba
de dinero y lo único que se le ocurrió fue irse de juerga, darse un atracón de
vida antes de quitársela.
Oscar se dirigió al
único lugar conocido que estaba abierto en el día, el burdel al cual había
llevado a Laura, cuando el portero del lugar lo vio llegar sonrió
-mira
nada más a quien a traído el viento, ¿tu perrita llega al rato como la vez
pasada? Aunque hoy la caja está ocupada, podríamos probar lo de Brutus, claro
si ya la has entrenado bien y no nos va hacer quedar mal en el escenario
renunciando al último minuto, aunque la primera vez con un perro siempre les
cuesta bastante, algunas se sueltan a llorar, a mí me gusta ver que lo hagan;
bueno, pásame sus exámenes de ETSs, la otra vez me llamaron la atención por no
pedírtelos, pero como me habías prometido una casi virgen no vi problema
-hoy
vengo como cliente
-pues
si traes tus exámenes de salud vigentes y, claro: dinero, eres bienvenido.
Oscar cumplió aquel
protocolo y pronto terminó sentado en una mesa, vio la caja, la habitación
negra, y se fue hacia ella, cuando se desabrochó el cinturón y desabotonó el
pantalón lo pensó mejor y desistió, con aquel estado de ánimo qué traía
difícilmente lograría excitarse, se devolvió a la mesa y pidió una cerveza.
Al rato de estar en el
burdel una trabajadora del lugar se acercó a Oscar
-hola,
guapo ¿por qué tan solo?
-solo
vine a relajarme, quizás a estar con alguien, lo necesito
-si
quieres podemos charlar, lo de subir a un cuarto lo hablamos después, seguro te
interesa que la sumisa que está allá en el cajón aquel al rato subirá al
escenario, hará un show de culo con culo, ya sabes uno de usan esos
consoladores de doble punta, dos chicas metiéndoselo por el ano al tiempo,
hombres rodeándolas y diciéndoles cosas a la que está ahí de entregada...
-Interesante,
algún día tuve una sumisa, la traje acá, estuvo en la habitación
-Tu
¿Amo? ¿tan joven? qué raro, pero bueno como dice el refrán: el que aprende las
reglas ya juega, ¿y eres bueno en eso?
-Creo
que no, en mi caso la muy perra se fue con el primer hombre a quien la
entregué
-Qué
mal, pero por como hablas de ella se ve que eran más que Amo y sumisa, a mi se
me hace que la amabas, y pues te doy un consejo gratuito que nadie pidió: no te
enamoras de tu sumisa, así como una de puta nunca se enamora de los clientes,
de eso nunca queda nada bueno, te lo puedo firmar.
-nada
bueno, tienes razón. Y dime, has subido a ese escenario
-no,
soy muy nueva acá, me tienta porque cuando una lo hace se gana buen dinero,
pero es por la misma clase de cosas que hay que hacer, y muchas de ellas me dan
mucha impresión, incluso asco, cuando abren a las chicas con ese aparato que es
de metal, así como un embudo, yo prefiero no ver
-tu
acento es extraño, de donde eres
-del
este de Europa, es lo que te diré
-ya
decía yo que eras rusa
la mujer que acompañaba
a Oscar soltó una risa
- ¿Qué?
¿Rusia? Europa del Este no es sólo Rusia, seguro creciste viendo películas
estadounidenses y crees que en el este de Europa neva todo el año y que todos
nos llamamos Iván e Ivana
-bueno,
no tengo como saberlo, nunca he ido. A propósito de nombres ¿cuál es el tuyo?
-pues
aquí me dicen Dalia o "la gitana", aunque no me llame Dalia ni sea
gitana
-Qué
lindo nombre, aunque no sea el tuyo. Así que eres de algún país de los que
fueron comunistas, tus padres y abuelos debieron ser bien de izquierda
-pues
mi abuelo fue partidario de la dictadura de los años cuarenta, dictadura que
ayudada por los nazis invadió Yugoslavia y Grecia en la guerra mundial
-mira
nada más, mi abuelo luchó del bando de los sublevados en la Guerra civil,
incluso se presentó para unirse a la División Azul, ya sabes: otra gente que también
peleana junto a los nazis, pero al final no lo aceptaron. Qué cosa que Ambos
seamos nietos de fachas
-Pero
bueno qué no estamos en clase de historia, mejor invítame a un trago y hablemos
de cosas interesantes
-tu
eres interesante, dale pide lo tuyo y otra cerveza para mi
-tu
eres un caballero, y un guapo
Dalia procedió a pedir
otra cerveza y un trago de ron
Oscar y Dalia
continuaron charlando hasta pasado el mediodía, luego fue anunciado que dos
mujeres subirían a la tarima, Oscar se paró de la mesa y fue a presenciar
aquello. Tal como su acompañante le había dicho el espectáculo fue el de dos
chicas penetrándose analmente mientras estaban a gatas en el escenario. El ver
a la sumisa llegar andando sobre sus palmas y rodillas, escuchar como la
humillaba una maestra de ceremonia tras su entrada al escenario, verla ser
penetrada y ver sus pechos moverse al sacudir su cuerpo, todo eso dejó a Oscar
muy excitado. Cuando se anunció que los clientes podían acercarse al escenario
se formó un tumulto alrededor del que Oscar no pudo ser parte por mucho tiempo,
pese a en un principio lograr un buen lugar en el círculo que se creó en
tormo a las dos mujeres y haber alcanzado a ver como un tipo le ponía un
billete a la sumisa en la boca, hombres más fuertes y de traje lo fueron
desplazando de su lugar de a pocos hasta ya no poder ver nada, enojado por
aquello, pero más porque esos sujetos le recordaban a Antoni, pensando en que
eran la clase de personas que adueñaban de lo que querían sin importarles
arrebatárselo a otros comenzó a pensar en vengarse. Antoni se insertó en la
multitud pero ya no para ver a la sumisa ser humillada en público si no para
hurtar la billetera de alguno de esos sujetos que le resultaban despreciables,
recurriendo a sus viejas mañas que en el pasado le habían traído no pocos
problemas, Oscar encontró la víctima perfecta, un sujeto que ya estaba ebrio,
con sutileza le sacó la cartera del pantalón, con el corazón a mil la abrió y
sacó cinco billetes de cien euros y luego la dejó caer al suelo y la pateó a un
lado, alejándose poco a poco.
Excitado por la imagen
de las dos mujeres, sobre todo de la sumisa, con el subidón de adrenalina y con
la satisfacción de haber hecho lo que para el era un acto de Justicia, se
dirigió a buscar a Dalia y la invitó a subir a un cuarto, pero antes comprarían
una botella de whisky.
Dalia se sorprendió de
lo bueno que Oscar era en la cama, al punto de no tener que fingir para él, le
gustaba que fuera delgado y de buen parecer, aunque hubiera preferido que su
cuerpo estuviera un poco marcado, pero no exageradamente, en todo caso hacía
mucho que no la pasaba tan bien con un cliente. Tras tener sexo tres veces en
tres poses distintas, luego que Dalia lograra convencerlo que el inhalara un
pase de cocaína dispuesto en su vientre y de acabar con dos tercios de la
botella de ron ambos se quedaron dormidos, pero no mucho, apenas media hora,
Dalia lo despertó le dijo que se vistiera y saliera del cuarto, que aún tenía
tiempo para buscar otro cliente, Oscar pensó en pagarle por otra hora, pero al
abrir su billetera recordó que no debía caer en su error habitual, gastar más
que lo que tenía. Oscar se vistió mientras Dalia tomaba una ducha sin
importarle que él la pudiera ver, antes de salir del cuarto él le dejó una
buena propina por el servicio.
Oscar estuvo un rato
más, pero estando solo se aburría bastante, otra trabajadora se acercó a su mesa,
pero él no mostró mayor interés, luego de poner algunas canciones en la rocola,
incluyendo su favorita, la que consideraba su himno personal another
perfect day de Mötorhead, se dispuso a salir.
Cuando Oscar estuvo
fuera del lugar no avanzó mucho antes que el portero lo interceptara, sin mayor
aviso este le dio un puñetazo en la cara y lo dejó en el suelo
- ¿pensaste
que te saldrías con la tuya? Tenemos cámaras en todo lado, pedazo de imbécil,
eres un maldito ladrón
-ustedes
igual, si me tenían ya fichado y no me detuvieron era para dejar que me gastará
el dinero de ese idiota en el lugar
El portero se
sorprendió que Oscar descubriera su estrategia, pero antes de decirle algo le
dio una patada en el abdomen
-Dame
tu billetera
- ¿por
qué no vienes por ella?
Enojado por esa
respuesta el portero volvió a patearlo, luego lo agarró de la chaqueta y lo
levantó, cuando trató de sacarle la billetera Oscar se aferró a él y luego
forcejearon un rato, pero él nada podía hacer con un hombre que lo superaba en
fuerza y tamaño, al final este se hizo con lo que buscaba. El portero tomó la
billetera de Oscar y la revisó
-billetera
de velcro, qué perdedor, pero mira nada más, conozco a la chica de esta foto,
es la putita come vergas, pero bueno, yo lo que busco es dibujitos de puentes y
aquí están
cuando el portero sacó
todo el dinero le tiro la billetera a Oscar a la cara, este la recogió, el
portero lo miró amenazante y le dio una advertencia
-donde
te vuelva a ver por esta cuadra te mando al hospital
Oscar se marchó muy
lastimado, pero algo que no notó el portero fue que lo hacía sonriente.
Sentado en la parada de
autobús Oscar escuchó que alguien le hablaba, al voltear a ver se topó con Dalia,
esta se acercó preocupada
- ¿pero
¿qué te pasó? ¿Te robaron? Si fue así le podemos decir a Mike, el buscará
a los ladrones y se encargará de ellos
- ¿Mike?
¿El portero? Si de él es quien hablas seguro no tardará en dar con el ladrón,
pero seguro no le hará nada, porque fue el mismo quien me robó, parece que
ahora la costumbre es que me roben hombres grandes y de traje
-no
entiendo nada
-lo
único que hay que entender es que, pese a llevarme una paliza, yo salí ganando
Oscar le enseñó a Dalia
una billetera de cuero
-ese
cabrón debe estar que se muere de la ira
- ¿robaste
a Mike? Pues si fue así no deberías estar acá, ya sus matones deben estar
buscándote
Dalia le hizo una señal
al primer taxi vacío que vio y se subió, jalando del brazo a Oscar para que
viniera con ella. El taxi arrancó y Dalia miraba por las ventanas a lado y lado
-mejor
agáchate hasta que salgamos de esta zona que debe estar alertada para dr
contigo, qué locura estoy haciendo, santo Dios, que San Vitali de Gaza me
proteja, no puedo creer lo que hace una por un chico guapo
-deberías
dejarme, no quiero meterte en problemas, además que si me van a matar me harían
un favor
-no
digas tonterías, mejor agáchate
Oscar le hizo caso a
Dalia y solo alzó la cabeza cuando ella le dijo que ya era seguro hacerlo,
cuando lo hizo sintió un tremendo dolor en la zona de las costillas, pero no le
importó cuando sacó la billetera y vio que había ochocientos euros. Oscar
comenzó a revisar que más había, se rio y le dijo a Dalia
-con
razón se hace llamar "Mike" si su verdadero nombre es Ataulfo
Dalia también se río al
saber ese dato
- ¿Ataulfo?
Qué gracioso, aunque no digo nada, algunos nombres de los que se usan en mi
país a ustedes les parecerían muy raros
Oscar seguía revisando
cosas y las iba tirando por la ventana
-estas
seguro son sus hijas, adiós "Ataulfa y "Ataulfina"; su pase de
conducir ¿a ver qué hace sin esto?; un pase de cocaína, bien escondido lo
tenía, esto sí me lo quedo; el retrato de un santito, menudo hipócrita
Cuando Oscar se dispuso
a tirar también la estampa religiosa Dalia lo detuvo
-dame
eso a mí, es san Judas Tadeo
Oscar lo dudó, pero
luego se lo entregó
-solo
prométeme que no lo vas a cargar contigo, no quiero que te hagan daño si saben
que me ayudaste
-Tranquilo,
se supone que la cuida a los incorregibles, pero mejor que me cuide desde casa
porque no quiero hacerle el trabajo más difícil
Dalia le hizo una señal
al taxista para que se detuviera, entonces se inclinó hacia el lado donde
estaba sentado Oscar y le dijo
-bueno,
tú te bajás, que acá ya no llega el alcance de Mike
-gracias
por la compañía, necesitaba algo así hace mucho
-te
diría que ojalá volver a verte, pero tú por el club ya no eres bienvenido,
seguro
-igual
no pensaba volver
-al
menos te quedó para unos porros, que envidia
- ¿quieres
fumar? Si sabes donde conseguir vamos, yo te invito, o bueno, Ataulfo lo hace
-hagámoslo,
chico guapo, "trabaja como si fueras a vivir cien años y disfruta como si
fueras a morir mañana", mi primo Ilia vende un producto que te pega más
duro que lo que Mike a ti.
a la señal de
Dalia el taxi volvió a arrancar.
***
Cuando Oscar llegó a
casa al día siguiente se topó en la sala con una Laura sumamente
preocupada
-diablos,
Oscar, que no he pegado el ojo en toda la noche esperándote, ¿por qué apagas el
teléfono? Y ¿qué te ha pasado? ¿Por qué vienes golpeado?
-me
robaron, fue eso
-mira
cómo te han dejado
Al acercarse a ver a su
hermano Laura sintió un fuerte olor a licor y mariguana
-jo,
apestas a vicio
-solo
estuve en una fiesta, necesitaba ya salir a algún lado, me estaba volviendo
loco de estar aquí encerrado
-y
de donde sacaste dinero para irte de juerga
-me
dieron unos puntos en una aplicación, pero solo eran redimibles en ron y en
porros
-muy
gracioso
-fui
con una amiga y con un tipo que conozco, el terminó pagando todo
- ¿cuál
tipo? ¿es de la escuela? ¿lo conozco?
-lo
habrás visto una vez, se llama Ataulfo
- ¿Ataulfo?
Pero si es nombre se señor, con ese nombre no lo hubiera olvidado
-Ataulfo
es su apodo, su nombre es Mike
-vamos,
que el que le ha puesto ese apodo muy su amigo no era. Y dices que una amiga
¿andas saliendo con alguien? ¿Cómo se llama?
-Se
llana Dalia y no estamos saliendo, pero ya nos acostamos
- ¿y
donde la conociste?
-en
su trabajo
-y
¿es linda?
-mucho,
es de Europa del Este, me gusta como habla, aunque hay cosas que no le entiendo
cuando lo hace
-pues
deberías seguir viéndola, me haría muy feliz que salieras con alguien... aunque
si es alguien que te va meter en problemas mejor que pases de ella
-tranquila
no la voy a volver a ver, perdí su contacto junto con el teléfono
-qué
mal; pero no te preocupes te daré mi teléfono anterior, aun lo tengo y funciona
bien, y quizás por internet puedas dar con ella; y bueno también debo ponerte
maquillaje en ese ojo, si papá te ve así la vas a liar parda
- ¿Ernesto
o su esposa dijeron cuando venían?
-no,
pero ya es la última semana del mes, en algún momento vendrán a ver si la casa
está en pie y a surtir la despensa
-Ojalá
no esté aquí para verlos.
***
Laura se preparaba para
salir se había arreglado porque ese día, luego de ver al maestro, tenía
planeado verse con Antoni, aunque había amanecido sintiéndose extraña, tenía un
mal presentimiento que le impelía quedarse en casa, pero al final se decidió a
salir. Cuando Laura llegó a la habitación de Oscar lo encontró borrando el
historial de su computadora, se sorprendió no solo al ver su cuarto muy
ordenado si no de verlo a él muy bien arreglado, afeitado, usando colonia y
vistiendo su mejor ropa
-estás
muy guapo hoy, es que te vas a verte con esa tal Natalia
-es
Dalia, y no, no la veré hoy
-pues
si vas a salir te llevas el teléfono, que, por cierto, no sé por qué no lo has
activado
-bueno,
precisamente como no salgo a ningún lado no le veo necesidad
-pues
deberías, al menos para charlar conmigo, mira que extraño tus memes bobos
-vale,
lo haré entonces
-y
¿tu? ¿a dónde vas tan arreglada?
-iré
a tomar clase con el profesor
-vamos,
pero tú también te has puesto muy guapa, y solo para ver a ese tipo
Oscar se puso a cantar
a modo de burla
-"Lolita,
maldita, adolescente sin compasión, Lolita, me excitas con tu piel de
melocotón..."
Laura se río ante
aquello
-calla,
no seas pesado
-y
¿a qué horas piensas regresar?
-a
las siete, creo
-vamos,
que ese tipo te va dar más horas que las que vas a tener en la universidad
-con
el profesor serán dos horas, ya luego me quedaré estudiando en la biblioteca y
luego iré al museo, es eso
-pues
vale, que te vaya muy bien
Laura le dio un beso en
la mejilla a Oscar, por alguna razón sintió su piel muy fría, pero no le dio
importancia a aquello, luego se fue.
Ya en el taxi Laura
seguía inquieta, cuando llegó a la biblioteca recordó algo que le hizo tener
que marcarle al profesor y cancelar la clase ese día, luego le pidió al taxista
que diera la vuelta y le dio indicaciones para regresar a casa. Durante el viaje
de regreso Laura no dejó de pensar en la caja de cigarrillos que había visto en
la mesa del pasillo donde su madrastra solía poner un jarrón con
flores.
Al entrar a casa Laura
se encontró con el estridente ruido del equipo de sonido a todo volumen, sonaba
la que ella sabía era la canción favorita de Oscar, al subir al segundo piso
comenzó a percibir el olor del tabaco, como era de esperar venía del cuarto de
su hermano, al entrar en este se topó con él llevándose a la boca un puñado de
pastillas. Oscar dejó caer los sedantes que tenía en la mano cuando Laura gritó
su nombre, ella desenchufó el equipo de sonido y se acercó rápido hacia
él
- ¡Oscar,
maldita sea! ¡¿qué carajos es lo que estás haciendo?!
- ¡qué
haces aquí! ¡por qué estás aquí! ¡dijiste que te ibas! ¡por qué eres tan
mentirosa siempre y me jodes la vida con tus putas mentiras! ¡Ni morir en paz
me dejas, puta de mierda!
Laura recogió tantas
pastillas del suelo como pudo y las alzó encerrándolas en su puño, puño que le
puso bien cerca a la cara de Oscar
- ¡¿te
vas a morir?! ¡¿te vas a morir?! ¡pues vas a ver que yo me muero contigo!
Cuando Oscar vio que
Laura se llevaba la mano a la boca trató de detenerla, pero ella fue más veloz
y se metió todas las pastillas a la boca, desesperado Oscar la tomó del rostro
-vamos,
bótalas, bótalas
Laura abrió la boca
para mostrarle que se las había tragado todas, un gesto que hubiera parecido
bastantes infantil de su parte si no fuera por ese momento de tanta tensión,
Oscar la empujó a un lado y pegó un grito de desesperación, luego increpó a
Laura
- ¡Loca
de mierda!
Oscar la hizo a un lado
en su camino al cuarto de baño, allí se inclinó frente al inodoro y llevándose
los dedos hasta el fondo de la boca logró hacerse vomitar, al salir vio que
Laura estaba en la puerta, ella entró, tomó la toalla que estaba junto al lavamanos
y cuando estaba por ponerla en el suelo Oscar la jaló del brazo.
-ah,
no, eso no
-déjame
vomitar
- ¡no!
¿Para qué le agarres gusto como siempre? Olvídalo, total que ni tomaste muchas,
vamos a la habitación, yo te cuidaré, que si pasa algo llamo a
emergencias
-no
me dejes morir
-no
seas exagerada, no tomaste muchas, además no lo soportaría. ¡Joder, Laura!
¡¿Por qué todo es así contigo?!
Los dos hermanos
permanecieron sentados en la cama, ya más calmados pudieron dedicarse a hablar,
Laura sólo tenía una pregunta por hacer
- ¿por
qué lo hiciste?
-por
ti, por ti lo hice
- ¿por mí?
-sí,
eras la única persona en que confiaba y me traicionaste, y de qué forma,
yendote con ese tipo Antoni
-y
¿cómo lo supiste?
-por
qué mientes muy mal
-en
todo caso ¿qué pensabas? ¿Que nos íbamos a casar y ser felices con un montón de
hijos deformes?
-no,
no soy un imbécil, siempre pensé que conocerías a alguien más cuando te
animaras a vivir la vida, eres hermosa e inteligente, pretendientes no te iban
a faltar, y rogaba porque dieras con un buen tipo, pero, de todos los hombres
del mundo te fuiste con uno de aquellos que se han dedicado a pisotearme toda
la vida, a hacerme menos, a tratarme como basura
-no
fue algo que planeé, solo pasó y por eso no te dije, no quería hacerte daño
-pero
mira como lo intentabas, mintiéndome y tratándome como un imbécil
-pero
bueno, ahora que lo sabes puedes conocer bien a Antoni, se que tuvieron diferencias,
pero si hacen las paces seguro todo...
Oscar soltó una
risotada
-puah
¿escuchas lo que dices?, Además no te hagas ilusiones con ese tipo, seguro solo
te tiene para pasar el rato, además, ese tipo es solo un poco más joven que
Ernesto, muy siniestro todo
-pues
él es quien me impulsó a entrar a la universidad
-solo
te compra con dinero, esos ricachones que les dieron la vida resuelta desde que
nacieron creen que pueden comprar todo; además gran cosa, enviarte a la
pública, en cuestión de dinero para él eso y nada es lo mismo
-los
padres de Antoni son migrantes, salieron de su país buscando un futuro; y yo
fui quien insistió en que fuera la universidad pública, el quería que me
escribiera en la privada y pensaba pagar todo
-será
que quieres dejar de hablarme de "don perfecto", como lo odio
A eso de las cuatro de
la tarde el teléfono de Laura comenzó a recibir llamadas, Oscar miró hacia el
bolso de ella
-seguro
es él ¿no?
-
¿quién más?
-"iba
a ir al museo"... mentirosa
-iba
a ir con él
-deberías
contestarle
-no,
mejor pásame mis cosas
Oscar tomó el bolso del
suelo y se lo entregó, ella se limitó a buscar su teléfono y apagarlo.
Laura comenzó a sentir
mucho calor, al punto se tener que quitarse el suéter el pantalón y
desabrocharse la camisa, para ese momento Oscar se había desprendido de algunas
prendas también, quedando con su torso descubierto, por lo que Laura tenía la
duda si era el ambiente o un efecto de lo que habían tomado
- ¿hace
calor ¿verdad? ¿por qué está tan caliente todo? ¿qué pastillas eran esas?
-unas
pastillas para dormir, pero les rocíe un poco de molly, quería irme sintiéndome
bien
Laura se rio
- ¿Éxtasis?
¿En serio? Una cosa es un sedante y la otra es un estimulante, claro que el
efecto de una anula a la otra, si te ibas a morir de algo era porque se te iba
a fritar el cerebro, y eso si te morías, en el peor de los casos quedabas
vegetal o subnormal, más de lo que eres
Oscar se sintió muy
tonto cuando su hermana le hizo caer en su error, pensó que ni matarse podía
hacer bien. Antes que decir algo prefirió conectar el estéreo, cuando Laura vio
eso dijo
-pon
a los Carpenter
-esa
es música de niñas, qué digo de niñas, de señoras
-solo
ponlos y ya
Oscar cumplió el deseo
de su hermana, ella movía un poco la cabeza al son de la música, mientras lo
hacía compartió un pensamiento con Oscar
-sabes,
nosotros somos como los Carpenter
-no
me digas que follaban juntos porque no te creo
-eso
no lo sé, pero estuvieron juntos hasta el final
-entonces
yo sí me parezco a Richard, yo sí que hubiera estado contigo hasta el final, no
sé si Karen lo hubiera traicionado a él como para saber si te pareces a ella
- ¿no
sé por qué insiste en que te traicioné?
- ¿será
porque te cuidé todo este tiempo, que iba a sacarte de líos a pesar que me
tratabas de la peor forma cuando volviste con tus ínfulas de princesita
francesa? ¿Será porque me colaba a la clínica para llevarte tus drogas a pesar
que quedaba lleno de heridas por el alambre de púas? ¿será porque estampillé un
auto contra un muro para evitar que te violaran? Joder, Laura, un maldito auto,
y tu a la primera me dejaste solo, a sabiendas que la vida de mierda que llevo
en parte fue por andar detrás ti cuidando que no te hicieran daño
-y
siempre te voy a querer por eso, pero entiende que eso es parte de mi pasado, y
juntos no estábamos yendo a ningún lado, ahora que lo pienso, juntos nos
estabamos destruyendo, me estaba prostituyendo y tu tirando de una cuerda muy
fina antes de dar con un matón de verdad
-no
me digas que no lo disfrutaste, no me quieras cargar con cosas que tu querías
que pasaran, y además: si no fuera por eso tú y tu noviecito no andarían
juntos
Oscar se puso de pie y
cambió la música que sonaba por una lista de reproducción de
electro-industrial, volvió a la cama y colocó su mano sobre la de Laura
- ¿recuerdas
cuando íbamos a esas fiestas en fábricas abandonadas o depósitos del puerto?
Eran buenos tiempos
-no
eran buenos tiempos, Oscar, así lo parecieran entonces, aunque mal no la
pasamos, es verdad
-no,
entiendo nada, no sé qué hacer con la puta vida
-quizás
lo único que toca es saber esperar
-puedo
esperar, pero no solo y sin saber en que soy bueno
-creo
que son cosas que solo vas descubriendo
-"soli
son cosas qui duscubris", sí claro, señorita de notas de diez, bilingüe y
bailarina de ballet, señorita perfecta que por no tener problemas se tuvo que
buscar uno bastante rebuscado, joder, es que agarrarle odio a la comida ¿por
qué no odiar respirar u odiar gatitos bebes?
-estaba
enferma, Oscar
-perdón,
no debí decir eso, pero es que odie verte morir, odio esa maldita
enfermedad
-yo
igual
-pero
ya lo superaste, ya la superaste
al decir aquello último
Oscar acarició la mano de Laura, lo que hizo que ella sintiera mucho placer,
tanto que el retiro de golpe, pensó entonces que lo mejor sería irse a su
habitación, pero al intentar levantarse se sintió muy mareada y casi se va al
suelo, al ver eso Oscar se apresuró a recibirla en sus brazos.
Quizás fue el MDMA,
quizás la música, quizás Laura aún guardaba deseos por su hermano, pero al
sujetarse a su cuerpo y sentir su piel, el olor de su colonia, su respiración,
al sentir que aún siendo una persona egoísta y cruel conseguía estar para ella,
quizás por todo eso ella no resistió a besarlo, sorprendido Oscar solo la miró
a los ojos, luego todo desembocó en ambos teniendo sexo una vez más.
***
Oscar y Laura estaban
profundamente dormidos, tanto que sólo el grito de su padre pudo despertarlo
- ¡PERO
QUÉ ESTA PASANDO! ¡OSCAR! ¡MALDITO! ¡QUÉ LE HAS HECHO A TU HERMANA!
Ambos hermanos
sintieron su mundo venirse abajo, cuando su padre se marchó Oscar se puso sus
pantalones tomó su chaqueta y sus zapatos y se dispuso a huir, cuando estaba en
el pasillo vía a su padre acercarse con un cuchillo de la cocina, Laura, quien
venía tras Oscar se lanzó a tratar de detenerlo, este forcejeo tratando de
quitársela de encima, pero no le fue fácil, en medio de aquel caos Laura calló
al suelo con una herida en el brazo, al ver que ella sangraba Oscar entró en
cólera y tomó la mesa del pasillo con ella golpeo a su padre con mucha fuerza,
con la fuerza que le daba la ira que guardaba desde hacía seis años, desde
cuando ocurrió el divorcio, desde que su hermana fue llevada a otro país, desde
que recibía maltrato en la escuela, desde que su madre había muerto, desde que
su padre comenzó a golpearlo por meterse en problemas, desde que un grupo de
moteros casi viola a su hermana, desde que su hermana casi muere consumida por
la anorexia, desde que Antoni lo había humillado, desde que supo que su hermana
se había ido con él y desde muchos otros momentos.
Tras todo el caos en la
casa se vivió un momento de silencio casi sepulcral, el padre de Antoni y
Laura, aún tumbado en el suelo, desorientado, Laura Desnuda tratando de ayudar
a su padre a ponerse de pie, Oscar con el cuchillo en la mano. Cuando Laura alzó
la mirada y vio a un Oscar poseído por el odio solo le gritó
- ¡vete!
¡VETE!
Oscar dejó caer el
cuchillo y salió corriendo
Cuando los servicios de
emergencia llegaron atendieron al padre de Laura por el fuerte golpe qué había
recibido, y a ella le suturaron la herida; la policía registró el evento como una
pelea familiar, como si Oscar hubiera iniciado todo en medio de una crisis de
drogas, pero su padre desistió de presentar cargos y Laura se negó a culpar a
Oscar de su lesión, diciendo la verdad sobre como su padre se la había hecho,
pero sin dar detalles de lo que condujo a esa situación.
Una vez los policías y
paramédicos se marcharon el padre de Laura hablaba con su esposa por teléfono,
comentaba que no sabía si denunciar a Oscar por abuso sexual y si debía
internar a Laura nuevamente, Laura, quien escuchaba todo desde las escaleras,
subió a su habitación, empacó cuanto pudo en una maleta y se escabulló hacia la
calle, cuando sintió que estaba en un lugar lo suficientemente oculto llamó a
Antoni.
Cuando Antoni llegó a
recogerla en su Auto Laura sólo entró, él pensó en preguntar que había
ocurrido, pero desistió al sentir que no era un buen momento, Laura, se
acurrucó en la silla y casi sin emoción alguna dijo
-por favor, arranca, vámonos de aquí.

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