Epílogo I 🇧🇬


Instalado en un pequeño piso Oscar se hacía a la idea que allí pasaría el próximo año y medio, el lugar era bastante pequeño, pero era eso o compartir una celda, también le hallaba la razón a Antoni, quien le había dicho que si aquello le parecía chico pensara que él vivió allí por dieciocho años con cuatro personas más, como sea podía ser peor. 

Lo que más duro le resultaba de su nueva situación a Oscar era estar alejado de Laura, no sabía si ella quería o no verlo, pero Antoni había sido categórico respecto a no acercarse a ella, lo peor es que él le hallaba algo de razón, quizás al buscarla solo le haría daño a ella, reviviendo todo el trauma que él le había causado, y pensar en eso último, en el daño que le había hecho a su hermana le afectaba demasiado, al punto de querer hacerse daño, lo mejor era no buscar a Laura, tanto para ella como para él. 

Oscar debía reportarse cada domingo con su oficial de libertad, y cada mes se debía hacer una prueba de drogas, y ante cualquier delito menor le sería revocada la libertad condicional. Estando de lunes a viernes trabajando y los domingos cumpliendo con el departamento de policía solo le quedaban los sábados, y era a esos días los que le sacaba más provecho. Los sábados Oscar se la pasaba con Milica y su familia, gustaba de tomar parte de fiestas y eventos de la comunidad búlgara, pronto se sintió tan integrado que comenzó a hacer qué lo llamaran Oscar Kozar, traduciendo su apellido a la lengua materna de quienes poco a poco eran su nueva familia (igual la mayoría lo llamaban Mishka, el ratón, apodo que le quedó de su pasado en la banda criminal), también eligió el retrato de Hristo Botev (un héroe nacional búlgaro) para cubrir el tatuaje neonazi que le habían hecho en prisión y en su pecho se encontraba escrito un verso del propio Botev tomado de un poema que para él se constituía una declaración de principios sobre cómo estaba decidido a vivir du nueva vida "млад съм аз, но младост не помня" ("soy joven pero no recuerdo mi juventud"). 

Pasaron siete meses desde que Oscar trabajaba con Antoni, aún faltaban nueve para terminar su condena, aunque agradecía no estar en prisión el ambiente de la firma comisionista no dejaba de recordarle una, quizás era una jaula de oro, pero jaula, al fin y al cabo, según lo veía un lugar donde la forma de ser de las personas le resultaba vacía y poco fiable, un lugar lleno de gente petulante en el que no encajaba. Oscar extrañaba estar en aquella barriada donde vivía Milica, sentía que solo en ese lugar, un lugar lleno de personas marginadas, él había logrado encajar, un lugar donde finalmente se había sentido como en una familia.  

Con todo e incomodidades y pese a los reproches que tenía Oscar él debía trabajar cinco días a la semana en ese lugar, destacando por ser un empleado muy eficiente, tal como desempeñarse en una banda criminal lo había preparado para ser, siempre obrando bajo tres principios: cumplir órdenes, prestar siempre atención a los detalles y nunca hacer preguntas. 

 

Antoni no era ajeno al desempeño de Oscar, todo lo contrario, vivía con el ojo puesto en él, pero no llegó a ser consciente de sus potencialidades hasta que ocurrió una situación que le llamó la atención sobre estas. Un día Antoni se encontraba muy pensativo respecto a un paquete de acciones, al ver llegar a su Oficina con algunos papeles pensó que una persona joven como él le podía llegar a dar claridad sobre el asunto

-Oscar ¿qué sabes de Nintendo?  

-pues lo que sabrá todo el mundo, que son los de Mario y que si usas la imagen de alguna de sus licencias mandan a alguien para que te rompan las piernas   

-en serio, es que sus acciones no dejan de subir y es extraño  

-es por el pokemon go  

- ¿el qué?  

-el videojuego de moda que trae a muchos como subnormales en la calle, vamos, que parecen zombis, supongo que alguna gente habrá visto el éxito del juego y le están metiendo mucha pasta a la compañía 

-ya veo, innovación tecnológica   

-Igual es una estupidez   

- ¿por qué lo dices?  

-porque pokemon go no es de Nintendo, es de Niantic. Como sea, suerte con eso

Al oír aquello Antoni se puso a investigar y, alertado de lo que era una burbuja financiera producto de la desinformación decidió vender algunas acciones de su portafolio que había comprado para sus clientes mucho antes de que comenzaron a subir, pasados unos días Nintendo anunció en un comunicado lo que Oscar había dicho, haciendo que el precio de la acción tuviera un desplome.

En su escritorio Oscar revisaba unos formatos cuando Antoni lo buscó para darle un cheque

-toma, es una comisión por una buena venta que me ayudaste a hacer  

 Oscar apenas miró de reojo y dijo 

-va, quédatelo como parte de lo que te debo

-tranquilo, eso lo saco mes a mes de tu salario

Transcurrió algo más de tiempo Oscar pasó a ocupar un puesto en el centro de llamadas de la compañía gracias a las recomendaciones de Antoni, empleo en que tuvo éxito en traer nuevas personas interesadas en invertir con los corredores de bolsa de la firma. Consciente de los progresos de Oscar, Antoni pensó que si podía hacer qué se interesara en el negocio de la bolsa con el tiempo podía ir a una escuela de finanzas y tornarse un profesional, decidido a ello comenzó a darle a Oscar libros y documentos que hablaban del tema. Para Oscar todo lo que Antoni le daba a leer le resultaba aburrido, pero no tardó en empaparse del lenguaje técnico del mundo de las finanzas. Oscar pronto tomó conciencia que no se veía en un futuro siendo como Antoni, pensaba en lo patético que era trabajar para hacer tener más a los que habían nacido con todo, y como prácticas como las ventas en corto demostraban lo bajos y miserables que podía ser mucha gente en ese negocio. Pero para Oscar no todo aquello era en vano, la imagen que se había formado del negocio bursátil, conocer cómo funcionaba la compañía y lo que había aprendido de los libros le condujeron a tener una idea. 

Luego de buscar a Todor, su antiguo jefe en la banda de traficantes, este lo felicitó por haber recuperado su libertad, Oscar le agradeció por haber cuidado a Milica el tiempo que él estuvo en prisión, aquel hombre dijo que ya estaba reestructurando su negocio, que tener a sus mejores hombres en la cárcel le suponía una tremenda carga económica, no solo por no tener distribuidores de confianza, también por estar viendo económicamente por las familias de los que habían caído tras las rejas, así que sí él quería regresar sería de gran ayuda, Oscar descartó la propuesta, pero eso sí, venía con un plan que le podía interesar. La idea era sencilla: crear una comisionista de bolsa, claro, no sería real pero sí que aparentaría serlo  y la clave para ello era el centro de llamadas, el cual él había ido aprendiendo como debía funcionar,  la idea era atraer supuestos clientes, cebarlos con pequeñas ganancias al principio y cuando estuvieran tan confiados como para hacer una inversión grande dar el golpe y quedarse con todo, la ventaja era que todo podía operar desde Macedonia, país fuera de la Unión Europea y fronterizo con Bulgaria, donde no solo sería difícil encontrarlos, también las autoridades eran más fácilmente corruptibles, además, dada la cantidad de búlgaros de segunda generación que ya hablaban un español fluido sería fácil reclutar entre ellos a los promotores de la supuesta firma y sería gente que no tendría demasiado reparo en irse un tiempo a los Balcanes. Todor pensó en que era una gran idea, pero que escapaba a las posibilidades de un hombre que manejaba una operación pequeña como él, por otro parte conocía a alguien que sí que podía poner aquello en marcha. Luego de un viaje a Madrid Todor le dijo a Oscar que a uno de los poderosos de la mafia búlgara le había encantado la idea, fue así como Oscar se vio trabajando entre semana en una firma legal y los fines de semana instruyendo sobre cómo montar una que era una estafa, Oscar incluso llevo a a preguntarle a Antoni sobre cómo detectar una comisionista falsa y luego tomó todo lo que él le había dicho para disimular al máximo aquellos detalles en los que podía flaquear el engaño que estaban montando. 

En una ocasión, ya con la falsa comisionista funcionando, Todor citó a Oscar, quería darle su parte del dinero, pero se mostró sorprendido con la negativa de él a recibir una considerable suma de dinero 

- ¿cómo que no lo quieres? Si este negocio está andando gracias a ti, incluso me han dicho que te proponga ir a manejar la oficina en Macedonia   

-la verdad no quiero involucrarme, Milica ya está muy inquieta solo con verme reunirme contigo, ella no lo dice, pero sufrió mucho mientras estuve en la cárcel

-pero estamos seguros ¿no? Dudo que nos puedan capturar, quizás no nos dure el negocio para siempre y tarde o temprano se riegue la voz que es una estafa, pero nos quedará lo que alcancemos a reunir en lo que eso pasa

-es verdad, pero a Milica le basta la más mínima posibilidad para formarse el peor de los escenarios, y bueno: no quiero hacerla sufrir   

-Entiendo, eres un buen hombre, Mishka, además ¿quién discute con una mujer?  

-igual me basta con que todo esto esté ayudando a la gente, se ha visto una mejora, con lo que está llegando ya no se ve el hambre y al menos no se pasará frío en invierno

-y por eso te mereces al menos algo, toma el dinero, solo está vez, será un regalo, y pues no se rechazan los regalos   

-pero solo esta vez ¿entendido? Igual mi paga es saber que puedo contar contigo 

-Точно така приятелю

Oscar tomó el fajo de dinero de la mano de Todor y otro más que este puso sobre la mesa y se despidió de él con un fuerte apretón de mano.

Oscar cumplió su sentencia, aun cuando pensó en que lo primero que haría una vez fuera libre sería renunciar al trabajo en la firma aquello no pasó, continuó trabajando cuatro meses más, meses en que siguió demostrando grandes resultados por los que le habían propuesto ser jefe de un equipo de ventas, para la cual debía tomar una capacitación, Oscar asistió a aquel curso y debido a lo tedioso que era y el ambiente que creaban los demás asistentes pronto se vio ofuscado. Para Oscar era sumamente frustrante aprender mucha normativa exclusiva de esa empresa, un conocimiento totalmente inútil fuera de ella, igualmente  frustrante era escuchar personas cuya mayor aspiración era posicionarse a los pies de uno de los corredores de la firma, cómo parecían no tener más sueños que encumbrarse un escalón abajo de esa supuesta élite, cómo todos eran tan parecidos el uno al otro en sus modos, su estilo, su forma de ser, de pensar, de hablar, todos parecían ensamblados en una línea de producción, lo peor vino cuando un día en que fue al lavado al verse al espejo vio en el reflejo a una de esas personas, o un prospecto de una, supo entonces que debía librarse de ese imagen, esa  que le recordaba que de seguir alli siempre estaría a la sombra de gente como Antoni y, de hacerlo, estaría cometiendo el error de siempre, el de resignarse. 

Al salir de la capacitación Oscar fue al banco y sacó parte de sus ahorros, la cantidad suficiente para cubrir lo que aún le quedaba de deuda con Antoni, empacó todo en una bolsa y se fue a casa, luego busco a Todor para pedirle un favor. Tras esperar unos seis días, días en que siguió yendo a la oficina, recibió una llamada, la voz que le habló se limitó a decir 

-готово е 

Una vez tuvo la confirmación que el asunto que tenía pendiente quedó resuelto Oscar se dirigió a los baños, se quitó la corbata y la tiró al inodoro tras lo cual procedió a marcharse del centro de negocios sin importarle que fueran las diez de la mañana. De regreso al piso en que vivía dejó el dinero de la transacción bancaria en el mesón de la cocina, empacó su ropa y se puso en marcha, al salir arrojó las llaves del lugar una a una por debajo de la puerta y hecho eso se dirigió a tomar el metro.

Desnudo junto a Milica, luego de hacer el amor, mientras se fumaban un porro Oscar le hizo una propuesta  

-vámonos  

- ¿a dónde? 

-lejos  

- ¿me lo doces en serio?  

-sí ¿qué tenemos que perder?  

-bueno, tienes tu trabajo 

-gran cosa, un trabajo que odio con un tipo que odio y lleno de la clase de gente que odio, solo estaba allí por cumplir con la condicional, pero hace meses que terminé con eso, y a bien porque ya me daba envidia que fueras la única que pudiera fumar después que cogiéramos

-no me digas que te estoy llevando nuevamente por malos pasos... y ¿si crees que sea seguro irnos a aventurar?

-pues seguro en la vida es nada, pero nuestra ventaja es que no tenemos qué perder, tú ahora mismo vives de hacer la calle y yo aquí solo tengo mi pasado, uno no tan bueno y que no me importaría dejar atrás 

-y ¿cuál es tu plan? 

-ще ходим в българия  

-vaya, sí que vas mejorando bastante le pronunciación, si sigues así la gente de a pie van a creer que somos un matrimonio gitano y que seguro tenemos siete hijos

 Oscar se río 

- ¿siete nada más?... Pero en serio: vámonos a Bulgaria  

- ¿qué haríamos allá?  

-pues Krastev me contó que...

Milica interrumpió a Oscar 

- ¿te volviste a hablar con Krastev? También has estado con Todor últimamente, espero te estés andando con cuidado

-Con Krastev me tope hace unos días, y bueno, Todor solo me necesitaba para que le enseñara algunas cosas, y también yo lo busqué porque necesitaba alguien con quien mandar un recado a la cárcel, 

- ¿Y eso qué o quién?

-a un tipo al que le decían Astray, pero ahora le van a decir Braile; no importa 

- ¿tú en que andas metido, amor?

-tranquila, solo era un asunto pendiente... La cuestión es que Krastev me contó que en la frontera de Turquía con Bulgaria la taza de cambio facilita comprar mercancía barata a los turcos y ya en la Unión europea se vende a buen precio  

-entonces ¿nos vamos a ir de contrabandista?  

-no, para nada, lo haremos todo legal, no nos volveremos millonarios, pero trabajaré duro para que nada nos falte  

-pues siendo legal no veo por qué no, yo le entro, al final el que no arriesga no gana y si estoy contigo no me importa arriesgarme

Oscar besó apasionadamente a Milica, y esto dio paso un corto jugueteo entre ellos que terminó con los dos nuevamente entregándose el uno al otro.

Muy de mañana Oscar y Milica tomaron un bus e iniciaron el viaje de casi dos días que los llevaría hasta los Balcanes¹. Cuando llegó la hora en que se suponía Oscar debía entrar en la oficina su teléfono comenzó a recibir una llamada a la aplicación de chat, para ese momento el aún dormía, por lo que aquello le hizo abrir los ojos, al ver que era Antoni apagó el teléfono.

Sin poder volver a conciliar el sueño Oscar repasaba lo ocurrido en su vida, llegando a pensar en lo irónico que resultaba que justo cuando logró entender que debía tomar decisiones y asumir las consecuencias de estas de la nada todo simplemente pareció ponerse a su favor, al punto de haber salido de la cárcel a recibir un techo y un empleo, lo más sorprendente, en virtud del pacto de silencio que reinaba entre los criminales, se había librado de pagar por el acto de ordenar dejar ciego a un hombre de manera brutal, que no por haberlo cometido contra un sujeto que él consideraba escoria, era un acto menos digno de castigo. 

En todo caso para Oscar ya nada importaba, estaba allí junto a alguien que amaba y lo amaba y eso era suficiente para pensar bien cada decisión que tomara en un futuro. 

 

***

Años después, cuando una crisis política hizo que se cerrara la frontera entre Turquía y la Unión europea por más de medio año, el negocio de intercambio de mercancías se vino a pique, para suerte de Oscar ya no estaba en este, ahora vivía en Burgas con su esposa y su hijo, regentando ambos su propio negocio, un pequeño restaurante.

 

FIN 

Notas:

¹ esto ocurre a principios de agosto de 2017

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