nerea sumisa VI 🎮
Al llegar nerea a la
habitación que el día anterior Oscar había rentado encontró la puerta entre
abierta, al pasar dio con un trabajador del hotel que reponía las botellas del
mini bar, este la miro y amablemente dijo
-deme
unos minutos, señorita, alguien asaltó este lugar anoche
-tranquilo,
solo venía a buscar a alguien
-pues
la habitación fue liberada a las cuatro de la mañana, un muchacho
-mi
hermano
-ahora
que los veo sí, uno parecido a usted... no es mi asunto, pero, aconseje a su
hermano que no beba tanto, mucho menos que fume; además, le cuento un secreto:
a la administración le encantan los fumadores, dinero extra por encender un
pucho, pero, madre mía, para nosotros los empleados es lo peor, ese olor se impregna
en todo.
-Entiendo,
le pasaré su recado
Al bajar al recibidor
del hotel nerea no vio a Oscar por ningún lado, salió a la calle con la
esperanza de hallarlo sentado en la plazoleta frente al hotel o alguno de los
locales de comida aledaños al lugar, pero no estaba, se había ido, lo peor:
dejándola a ella sin su cartera, sin su teléfono, sin un euro. Se sentó en una
silla de una cafetería, pero al rato uno de los que empleados del lugar se
acercó a ella
-señorita,
no puede trabajar acá
nerea cayó en cuenta de
la ropa que llevaba, un vestido de fiesta, estando de día y cerca de un lugar
donde arribaban turistas, eso solo podía significar algo para quien la viera:
que era una puta; resignada, se sentó en uno de los peldaños de la banqueta
escalonada que daba acceso a la plazoleta, se sentía frustrada ¿Cómo se suponía
que iba a regresar a casa? Se negaba a pasar por la humillación de pedir dinero
en la estación de metro, prefería irse caminando, pero pensó en la ropa que
traía puesta y, sobre todo, los zapatos, esos zapatos ¿Cómo no sabía su hermano
que las mujeres necesitaban varios días para acostumbrarse a unos zapatos
nuevos?, ahora tendría que caminar unas dos horas con ellos puestos y
seguramente llegaría con los pies deshechos en ampollas y escaras, trató de
odiar a su hermano, pero luego recordó que ella sola se había metido en esa
situación, antes bien le resultaba algo hilarante la idea que el día anterior
se había ganado mil cien euros y hoy no tenía ni una moneda, en eso estaba cuando
el claxon de una auto llamó la atención, al voltear a ver de qué se trataba sus
ojos se toparon con un convertible negro desde el que Antoni le hacía señas con
la mano.
nerea se aproximó al
auto, cuando estuvo lo suficiente cerca Antoni le habló
- ¿todo
está bien? ¿Por qué estás sola? ¿Dónde está Oscar?
-no
lo sé, se suponía que lo buscaría en la habitación, pero ya lo habían sacado
cuando llegué
-ya
veo, pagó solo una noche y no el día entero ¿quieres que te lleve a algún lado?
-no
quiero incomodarte
nerea se sintió muy
tonta por la naturalidad con que le habían salido esas palabras, en realidad si
quería irse de ese lugar lo más pronto posible, por fortuna Antoni insistió.
-no
te preocupes, al final yo fui quien te pidió que nos quedáramos un rato más, no
estarías acá sola si no fuera por eso
La idea de lo
imprudente, y quizás peligroso, que era subir a aquel auto daba vueltas en la
mente de nerea, pero resultaba superada por el hecho de carecer de otra opción,
así que accedió a hacerlo. Lo primero que hizo nerea al subir al auto fue
preguntar a Antoni si le molestaba que se sacara los zapatos, ya que le
lastimaban, este no mostró objeción alguna; una vez tomaron camino Antoni
inició una conversación
- ¿tienes
planes para hoy?
-los
sábados y domingos tengo practica intensiva de ballet, pero esta semana la
suspendieron por ser el inicio de las vacaciones de verano
-mira
nada más, toda una bailarina, eso explica muchas cosas
- ¿qué
cosas?
-que
tengas unas piernas tan lindas y un hermoso abdomen
al oír aquel comentario
nerea se sonrojó; Antoni continuo
-y
¿Dónde sueles presentarte? ¿en el principal? ¿en el Talía? Dime, sacaré tiempo
para ir a verte un día
-tranquilo
no tendrás que hacerlo porque es una compañía pequeña, estamos apenas haciendo
puestas en escena en centros culturales y otros grupos privados, por lo que
sólo podrías entrar si eres miembro; además soy bailarina suplente, con
dieciocho y suplente se ve que no voy para profesional, tampoco es la meta, es
algo más para ocupar la mente y mantenerme en buena forma de buena manera
-si
te sirve de consuelo seguro bailas mucho mejor que yo, tengo dos pies
izquierdos
-pues
yo tampoco bailo bien, a menos que pongan a Tchaikovsky
- ¿sabes
quién es un bailarín de miedo? Joaquín
- ¿en
serio? ¿Joaquín?
-sí,
no te corre un metro, pero si le pones en la pista de baile es como ver a
Travolta en Fiebre de Sábado en la noche.
nerea disfrutaba de
estar en aquel auto, sintiendo la brisa en un día caluroso y recorriendo el
bulevar de la playa en compañía de aquel hombre que le brindaba una
conversación agradable y amena, al punto de olvidarse del mal rato que había
pasado en la mañana.
Antoni redujo la
velocidad frente al mall al que nerea había acompañado a Oscar el día anterior,
antes de girar hacia los estacionamientos preguntó
-Laura
¿te gustaría almorzar conmigo? También podemos seguir nuestro camino, como
desees
-no
me gusta lo que venden en las zonas de comida de los mall, siempre son frituras
guisos grasosos o comida chatarra
-no
te preocupes, esta es solo una parada, antes de ir a un restaurante
- ¿te
gusta la comida vegetariana?
-claro,
no soy vegetariano, pero me gusta, y si es en tu compañía mucho más.
-está
bien, acepto tu invitación
-Entonces
acompáñame un momento a un lugar, no tardaremos, ya luego veremos que
restaurante vegetariano tenemos cerca.
Para nerea fue extraño estar otra vez en aquel
lugar y que de nuevo un hombre la hubiera llevado para comprarle ropa, parecía
que el día anterior se repetía, y aunque esa clase de atenciones no le
molestaban sí hubieran preferido que le pidieran su opinión respecto a que
comprar. Cuando Antoni condujo a nerea a una tienda de ropa casual y le compró
un suéter largo, una cartera y unas zapatillas, ella no tardó mucho en deducir
de qué se trataba aquello: un juego de calzado más cómodo claramente eran un gesto
de amabilidad, la cartera quizás un regalo, pero ¿un suéter? ¿en verano? Era
obvio que Antoni lo hacía para cubrir aquel vestido que dejaba tanta piel a la
vista, a ella aquella situación le cayó en gracia: el día anterior un hombre le
había comprado ropa para delatar que ella era una puta y al siguiente otro
hacía lo mismo para tratar de ocultarlo.
De regreso al
estacionamiento Antoni esperó que nerea se pusiera el cinturón de seguridad y
que el seguro de la puerta estuviera puesto para sacar cuatrocientos euros y
dárselos a ella
-esta
mañana te fuiste cuando yo aún estaba en la ducha y se me olvidó darte esto, la
verdad cobraste muy poco por todo lo que hiciste
Con aquel gesto nerea no supo si sentirse ofendida
o alagada, no obstante recibió el dinero, allí entendió el porqué de la
cartera, ya que tener que llevar el dinero en las manos le hubiera resultado
incómodo, vergonzoso.
Terminado el almuerzo
Antoni se sorprendió cuando nerea se adelantó a tomar el cartapacio donde venía
la cuenta y colocó doscientos euros y se excusó en querer ir al tocador para
que él no pudiera hacerle algún reproche, Antoni sonrió ante aquel gesto y dejó
unos cuantos euros más de propina.
Pese a que nerea en
principio quería que Antoni la dejara junto a una estación de metro él insistió
en llevarla hasta su casa, por más que ella sentía que no era buena idea
terminó aceptando, esta vez carecía de la excusa de no tener otro medio para
llegar a casa, simplemente actuó orillada por el deseo.
Al llegar a casa de nerea, Antoni solo tuvo algo
por decir
-
¿Te volveré a ver?
-Sí,
pero solo deja a mi hermano en paz
-Está
bien, pero sí él te hace daño o necesitas ayuda promete que me buscaras sin
importar la hora
Antoni sacó un bolígrafo y anotó un número en un
papel
-Es
mi número de la aplicación cifrada, procura hacerte una cuenta en ella. Si vas
a seguir con esto de...
ante el silencio que guardó Antoni fue nerea quien
trató de completar la oración
-
¿de prostituirme?
Antoni hizo un ademán de rascarse la cabeza y
luego de un suspiro agregó
-Cuídate
mi niña. ¿seguro te volveré a ver?
Nerea asintió con la cabeza, le dio un beso en la
mejilla y bajó del auto.
***
Cuando nerea se bajó del auto de Antoni se sintió
algo nerviosa y desprotegida, sabía que Oscar la esperaba frustrado y enojado
en casa, pensó en que lo mejor sería dirigirse directamente a su habitación una
vez entrará, pero entonces recordó que no tenía como entrar, su cartera, y con
ella su juego de llaves, se la había quedado su hermano, se lamentó de tener
que anunciarse a la puerta y con ello tener que confrontar a Oscar. No fue
necesario para nerea dar un solo golpe en la puerta, apenas se acercó a esta
Oscar le abrió, ella no supo que decirle, así que pensó que la mejor forma de
apaciguarlo era darle los doscientos euros que le habían quedado de lo que
Antoni le había dado, cuando Oscar vio la mano de su hermana alcanzándole dos
billetes de cie la miró con desprecio y los apartó de su vista, él no quería
dinero, menos el de Antoni, él lo que quería era hablar
-
¿dónde se supone que estabas? ¡Te he esperado todo el día!
- ¿a
dónde me fui? ¿A dónde fuiste tú? Lo único que tenías que hacer era esperarme,
pero te fuiste y me dejaste sin nada, sola, tirada a mi suerte, si no fuera por
Antoni aún estaría andando calles
-
¿qué querías que hiciera si me sacaron de la habitación?
-
¿quizás que me esperaras? ¿Qué se yo? El vestíbulo, la acera ¿te suenan lugares
a donde podías esperar a tu hermana, a la mujer que se prostituyó solo por
darte gusto? ¿A la mujer que por poco haces que se la folle un maldito perro y
que se hubiera dejado solo por ti? No me jodas, Oscar
-
¡Tú te fuiste! Te pedí que huyéramos juntos y no quisiste, me hubiera aguantado
una paliza, eso era mejor a que me dejaras tirado, solo, como un nadie que no
te importa
-
¡Lo hice porque me importas!
-Lo hiciste porque te
querías follar a ese tipo ¿crees que soy estúpido? En cuanto ese cabrón se las
dio de tipo duro se te mojó el coño, porque eres una puta que está debajo del
árbol que más de sombra, te diría perra, pero es que las perras son leales. Es
que Laura, si yo fuera un salvaje te daría una surra para que tuvieras
verdaderos motivos para ir corriendo a los brazos de ese tipo.
- ¿ahora
todo es mi culpa? Tu fuiste el que hizo toda su parte mal, yo solo hice la mía
y la hice bien, sin quejarme, sin llorar, sin huir.
Oscar pegó un grito que
recogía toda la angustia por su fracaso y su dolor y luego, lleno de ira, con
las manos apretadas fuertemente increpó a Laura
-¡¡Maldita
sea!! ¡¡me dejaste solo!! ¡¡SOLO!! ¡¡me abandonaste aun cuando dijiste que lo
único que tenemos los dos es el uno al otro!! ¡¡eres igual a todos!! ¡¡te
odio!!
Oscar entonces se dejó
caer al suelo, sentado en sus piernas se llevó las manos al rostro y comenzó a
llorar.
Laura no soportaba ver
a su hermano allí, destruido, hundido en su patetismo, luego lo miró con algo
de ternura, y comenzó a sacarse la ropa, ya desnuda, siendo nuevamente nerea le
dijo
-castígame
Oscar alzó la mirada y
sorprendió al verla así, la miró fijamente
-loca
de mierda
-castígame
si eso te hace sentir mejor
-cállate
-disfruté
mucho siendo follada por esos tipos, y lo hice dos veces con Antoni, desperté
entre sus brazos,
- ¡cállate!
-el
me hizo llegar las dos veces
-¡¡QUE
TE CALLES, HE DICHO!!
-castígame,
por favor
Al escuchar eso último
Oscar se pudo de pie y se sacó el cinturón, al ver esto nerea le dio la espalda
e inclinó su torso, apoyando sus brazos contra la pared, entonces vino el
primer golpe, nada sutil, parecía que aquel primero recogía toda la tensión que
había entre ambos y la traducía en violencia y dolor, nerea aguantó una docena
de golpes y luego solo se dejó caer al suelo con los ojos inundados de
lágrimas, Oscar de inmediato se inclinó frente a ella y la rodeó con sus brazos
y le susurró al oído
-tranquila,
todo está bien
nerea entonces volteó a
verlo, sonrió, le tomo del rostro y comenzó a besarlo, de eso pasaron a tener
sexo en medio de la sala.
Ya en la noche el
ambiente de la casa se sentía distinto, como si nada hubiera ocurrido entre el
día anterior y ese, al punto de dedicarse los dos hermanos a jugar videojuegos,
Laura aún desnuda pero cubierta con una manta, Oscar sí se había vestido tras
la ducha que habían tomado juntos. Feliz de ganar una vez más Oscar le dio un
empujón suave en el hombro a Laura al terminar otra partida
-Ya
te he ganado siete de diez
-eres
muy bueno
-
¿crees? Ya sabes lo que dicen, nadie vence a Sub-Zero
Laura soltó una risa
-pero
si tú siempre usas al Kabal
Oscar se puso de pie
-igual
no importa, ya me aburrí de ganarte, mejor iré a pedir la cena ¿Qué quieres de
comer?
-nada,
no voy a comer
-
¿cómo que no vas a comer? Desde ayer al desayuno no comes nada
-en
la noche de ayer comí de un emparedado de pavo, y hoy a medio día me invitó a
almorzar...
Laura no quiso
completar la oración, Oscar solo volteó la mirada a otro lado, tras un silencio
incómodo el se acercó a ella por detrás
-debes
comer, ya sabes que el doctor dijo que no te puedes saltar ninguna comida
-lo
sé, pero siempre pides al McDonald's y odio esa comida, son solo calorías
muertas
-pero
es lo que nos queda más cerca, a menos llega todo listo para comer y no hay que
recalentarlo; pero está bien, pediré al Subway, para ti será un
emparedado de pechuga sin aderezo, pan integral y extra de vegetales
-no
te preocupes, pide de donde quieras, no tengo hambre
-debes
comer, mira que el pollo tiene hormonas y hará que te crezcan las tetas; pero
en serio, debes hacerlo, al menos para mantener el hábito, no quiero que luego
comiences a restringir y tengan que volver a internarte, hazlo por mi también
ya sabes que soy de los pocos que te puede donar sangre, no vas a querer que me
estén pinchando a cada rato si te pones muy débil ¿verdad? Comerás solo media
porción, es una orden
Laura entonces
sonrió y dijo
-sí,
lo haré.
Oscar se dirigió a la
cocina, pero luego desanduvo sus pasos cayendo en cuenta que Laura se quedaría
sola en la sala de estar y el no estaría allí para ganar tiempo si sus padres
llegaban
-deberías
vestirte, por si Ernesto y su esposa llegan
-papá
y Rut no llegan hasta el lunes en la noche
-si tú
lo dices
-mejor
recuerda esconder los cigarrillos, ya sabes cómo se pone Rut si los encuentra
en tu bolsillo
-se
me acabaron, sabes que cuando me pongo nervioso me transformo en una chimenea

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