nerea Sumisa V 📸
Con cada paso hacia la
habitación nerea se fue poniendo más nerviosa, Antoni la llevaba de la mano,
una mano firme pero suave, cuando abrió la puerta de la suite la tomó de los
hombros y la hizo pasar al frente
-perdón por la tardanza, pero como verán valió la
pena, espero traten muy bien a mi hija.
Dos sujetos aguardaban en una
especie de sala en la suite, uno gordo, barbado y con la cabeza afeitada miró a
nerea de arriba a abajo, el otro, un joven delgado y de buena apariencia se
mostró indiferente ante ella, aunque no evitó manifestar su inquietud
- ¿age play? Sabes que esa dinámica no me
gusta, me pone muy incómodo, prefiero pet play
-no, no será rol de edades si no lo desean, solo
debí fingir que esta señorita es mi hija, por eso lo decía
-Ya veo, aunque bien que podría ser tu hija, menos
mal no tendré descendencia, no imagino tener una hija que viva de que le rompan
el culo por dinero
-eres muy conservador, Eduardo, una buena
acompañante se hace tanto como tu y yo negociando acciones; además que Laura lo
hace por gusto, el dinero es una excusa, o eso me dijo el que me la alquiló.
-vaya, así que más que puta es perra, pues aún
peor, por eso nos ha salido tan barata
El
hombre de complexión gruesa tomó la palabra y le habló al más joven.
-es sumisa, miren el collar,
-es verdad, Joaquín, seguro es novata, no creo que
tan joven haya tenido mucho entrenamiento ¿creen que seamos los
primeros?
Antoni
miró a nerea y le sonrió
-dime, Laura ¿qué sabes hacer?
-nerea, me llamo nerea, Papi
Eduardo se río y se burló de
Antoni
- ¡joder, si es que te vas a ganar el premio al
padre del año! Vamos, que no saberte el nombre de tu "hija"
Antoni
ignoró el comentario de Eduardo y siguió hablando a nerea mientras le
acariciaba el hombro
-nerea, qué lindo nombre, bueno, ya saben amigos a
quien darle sus órdenes
Eduardo volvió a interrumpir y
esta vez Antoni ya no pudo pasarlo por alto
-pero no nos ha dicho qué tanto o qué tan poco sabe
-en eso estaba antes que abrieras la boca.
Antoni tomó asiento, indicándole
a nerea que se acercara a ellos, mirándola fijamente procedió a preguntar
-Dime, pequeña nerea ¿qué sabes hacer? ¿qué has
hecho siendo sumi?
Al retomar la palabra nerea bajó
la mirada, era muy vergonzoso para ella lo que tenía por decir
-mi hermano... mi Amo me quitó la virginidad, le he
chupado la verga, a él y a unos treinta hombres, a esos últimos estando desnuda
en una caja de madera en un prostíbulo
Antoni
la miró complacido, la tomó del mentón y le alzó el rostro
-no tienes de que avergonzarte, mi niña, esa es tu
naturaleza y lo has hecho por tu disfrute.
Eduardo
sonrió de forma maliciosa a nerea, y luego volvió a hablar con Antoni
-es decir que es un culito virgen, debe estar
apretada, será un gusto desvirgarla.
-me temo que debo privarte de ese placer, si su ano
es virgen no está bien que le hagamos sexo por el la primera vez, la idea no es
romperla
-pues piensa que si no es con nosotros será con
algún otro, no deberíamos dejar pasar esa oportunidad, ya que su dueño puede
terminar dándole esa virginidad anal a alguien por trescientos pavos
-no te preocupes, me aseguraré que lo hagamos
nosotros, yo me encargaré de hablar con su "amo" y te prometo que te
dejaré ser el primero
-descorchar un culito virgen, pues eso no me lo
pierdo, espero no me falles
-todo si nerea quiere, claro ¿le prometes a papi
que te guardarás para su amigo Eduardo?
nerea
se sintió un poco fuera de lugar por no tener a su lado a Oscar, era la primera
vez que decidía algo como sumisa, ¿acaso era deslealtad hacerlo? Se preguntaba
en su mente, pero la amabilidad con que Antoni la trataba la inclinó a dar una
respuesta
-sí, Papi
-dilo ¿guardarás tu virginidad anal para perderla
como y cuando tu Papi te lo diga?
-guardaré mi virginidad anal para Papi
-buena chica, pórtate bien y yo me portaré bien
contigo
Eduardo
comenzó a desabrocharse la camisa, al verlo Joaquín dejo a un lado su teléfono
y se dirigió al baño, al notarlo Eduardo soltó otro de sus comentarios
irónicos
-¿pues será tonto? Le he visto la polla más de cien
veces y aún decide ir a desvestirse al baño. Por cierto, Antoni, ya que me vetaste
su culo al menos puedo elegir la dinámica
-está bien, pero nada de cosas bruscas por hoy
-no será nada rudo, no quiero que me escracheen los
de PETA por maltrato, quiero pet play, quiero que sea una perra en toda
regla
-Dime nerea ¿estás de acuerdo con simular ser
nuestra mascota?
nerea
se sintió especial cuando Antoni le pidió su opinión, sonrió y dio como
respuesta asintiendo con la cabeza
-sí, Papi
-pues vamos allá que la noche es joven
Antoni
condujo a nerea al centro de la habitación, movió la mesa donde generalmente se
posan las bebidas a un rincón dejando un gran espacio libre, bajó las persianas
y comenzó a quitarse la ropa. Para nerea ver el cuerpo firme y atlético de
Antoni resultó excitante, recorrió con los ojos cada palmo de piel que iba
quedando al descubierto, se mordió levemente el labio al ver su culo y cuando
el ya estuvo desnudo al completo y volteó hacia ella, dejando ver que ya tenía
una erección, ella apenas pudo susurrar
-Pa-pi
***
Eduardo
y Joaquín se acercaron por detrás a nerea, pasaron junto a ella y caminaron
desnudos hasta el largo sillón de la suite, los tres hombres tomaron asiento,
dejando a Eduardo en el medio, señal de que él sería quien dirigiría la sesión
aquella noche, lo que se confirmó al ser el quien dio las primeras ordenes
-pues sí que es novata, y algo tonta, dime, nerea
¿aparte de los perros del circo, has visto algún perro con ropa?
- ¿no señor?
-pues ¿qué esperas para desnudarte? Desnuda, ahora
Aquella
fue la segunda vez que le tocó desnudarse frente a extraños aquel día, como la
primera vez no dudó en hacerlo, aunque el pudor fuera el mismo. Los tres
hombres admiraron su desnudez por unos minutos, ella no hizo por cubrirse,
recordando el cómo la madame la había instruido. Eduardo rompió aquel momento
con una nueva orden dicha en tono serio
-En cuatro ¡ya!
nerea
se posó con la mirada al suelo, entonces escuchó el ademán que se solía huzar
para atraer a un perro
-nerea, psss, psss, vamos nerea
Al
llegar gateando al borde del sillón sintió como una mano alzaba su rostro
haciendo que dejara de ver el suelo, era la mano de Eduardo, quien al ver los
ojos de la sumisa le preguntó
-nerea ¿eres una perra?
-Sí señor
-y ¿acaso los perros hablan?
-no señor
-pues
exacto, durante el resto de la noche no hables, si a mucho vas a ladrar, así
que hazlo, ladra
nerea
se sintió confusa ante aquella orden, no sabía que hacer, así que buscó los
ojos de Antoni, cuando este la vio le dijo
-ladra, pequeña
Aquel
sonido que pretendía hacer se le atoraba en la garganta, tardó un poco hasta
que finalmente se escuchó en la habitación
-arff, arff, arff
Eduardo
soltó una carcajada de burla, aquello de inmediato hizo llorar a nerea, se
sentía humillada y avergonzada, su rostro se sentía caliente, un producto del
rubor que coloreaba su cara, entonces la voz de Antoni volvió a aparecer y esto
le resultó reconfortante
- ¿estás bien nerea?
Ante
aquella pregunta ella movió la cabeza de forma afirmativa y sonriéndole soltó
otro ladrido
-arff
Eduardo
se puso de pie y fue por varios almohadones que había en la cama de la suite,
luego los tiró junto a nerea y los apiló, formando un montículo con ellos.
-nerea, supongo que sabes qué hacen los perros
cuando están urgidos y quieren coger pero no tienen con quién hacerlo, te
sorprenderá saber que es algo que también suelen hacer las perras cachondas en
esa misma situación (lo supe con Bruja, una perra que tuve en casa, si te
descuidabas con ella al rato se agarraba de tu pierna) pues bien mi perrita
cachonda de hoy, tu primer truco será montar estos cojines frente a nosotros, acomódalos
de forma que rosen tu coño y hazlo hasta llegar.
Nerea
se puso a horcajadas sobre las almohadas y luego se inclinó dejando su pecho
sobre ellos, acto seguido comenzó a mover su cadera hacia adelante y hacia
atrás, entre la vergüenza que sentía por estar haciéndolo y el frote de los
mullidos cojines comenzó a excitarse. Ante aquella visión Eduardo se mostraba
complacido
-qué rica se ve así desnudita, me encanta como se
mueve,
Joaquín
la miraba atenta, el más callado de los hombres acariciaba su verga despacio,
ver esto calentó a nerea, quien comenzó a moverse con más ímpetu. Llena de
placer Nerea deseaba ver a Antoni, pero el no entraba en su campo visual, y en
cuanto trataba de voltear su cabeza Eduardo la reprendía
-shttt ¡a lo tuyo perra! rápido, hazte llegar que
no tenemos toda la noche
Tras
unos quince minutos nerea comenzó a soltar una seguidilla de gemiditos y sus
movimientos se hicieron más rápidos, hasta que finalmente se apretó muy fuerte
contra los cojines por unos segundos, luego permaneció allí quieta, jadeante,
agitada. Eduardo se puso de pie y se dirigió a ella
-abajo, perra
Cuando
nerea gateo fuera del montículo de cojines Eduardo tomó aquel que había estado
bajo la entrepierna de ella, al notarlo humedecido sonrió, lo tomó con una
mano, luego se acercó a nerea, a quien tomó fuerte del cabello y puso la parte
mojada bien junto a su rostro
- ¡mira lo que has hecho, perra sucia!
nerea
sintió mucho miedo y mucha frustración por ser reprendida de tal forma, trató
de sacudir su cabeza y alejarla de tocar su propio líquido vaginal, pero entre
más se movía Eduardo la sujetaba más fuerte, al punto de sentir que se hacía
daño al resistir, así que no tuvo más opción que dejar de moverse y permitir
que aquel hombre le restregara el cojín impregnado de sus fluidos en su rostro.
Luego de humillarla Eduardo fue a buscar su ropa sacó el cinturón de su
pantalón y regresó junto a nerea, ella pensó que la azotaría y trato de
prepararse mentalmente para recibir cada golpe, pero aquellos nunca llegaron,
Eduardo solo amarró la correa alrededor de su cuello, y luego les habló a sus
amigos
-de haber sabido que tendríamos una perrita tan
mona hubiera venido preparado, seguro que, con una correa de verdad, unas
orejas, su cola y un juguete en el rostro se vería encantadora, pero bueno, lo
que ves es lo que hay.
Por
unos minutos nerea estuvo allí en el suelo sin que nadie le prestara atención,
Antoni revisaba su móvil mientras Joaquín y Eduardo hablaban entre sí, entonces
la televisión se encendió, la operaba el más robusto de los hombres con el
mando a distancia
-pero Joaquín ¿qué coño haces? Que nos rompes el
momento
-Pues nada, que está jugando el Betis
- ¿Y yo qué con el Betis? Además ¿crees que la
perra se va calentar viendo fútbol?
-a lo mejor también le va al Betis, hace unos años
follé con mi prima luego que le ganamos por tres a cero a Sevilla
-mejor deja que yo me encargue de la televisión
mientras tu podrías hacernos el favor de ir por unos tragos
Joaquín
se puso de pie y se dirigió al minibar, mientras Eduardo dio con un canal
porno, nerea volteó a ver la pantalla y entonces sintió como la mano de un
hombre se posaba sobre su hombro, era la del propio Eduardo
-mira bien, perrita, aprende de una experta, no
pierdas detalle de lo que debes hacer si quieres destacar como puta.
Eduardo
volteó a ver a Antoni notando que llevaba un largo rato distraído
-jo, Antoni ¿qué no te parece una tontera pagarnos
una suite y una puta pasa seguir trabajando como en la oficina? Del matado del
"Joaco" lo entiendo, que no se separa de ese aparato ni para dormir,
pero de ti...
-Lo siento, era una cuenta importante, pero ya
cerré por hoy
Antony enseñó cómo apagaba su
teléfono y lo dejaba sobre la mesa, en esas Joaquín llegaba sosteniendo dos
vasos de bourbon y un emparedado, dando los primeros a sus amigos, Eduardo lo
miró curioso y le preguntó
- ¿y tu trago?
-no me gusta el bourbon y tenía hambre
-no te gusta el bourbon, te gusta Taylor Swift y
votaste a podemos, no me sorprende que en una de esas resulte que no te gustan
las mujeres
-¿Y qué con eso? Taylor Swift es muy sexi y sus
letras muy buenas, estamos en democracia y podría votar para diputados a los
muñecos de calle sésamo si se me cantara, y pues hoy en día ser gay no es
problema
-igual sé que no eres maricón, porque en un rato te
estarás cogiendo a la perra muy a gusto.
Minutos
más tarde ya en aquella sala el único que ponía cuidado a la película era
Eduardo, nerea se había aburrido, la actriz gesticulaba de más, exagerando
demasiado sus expresiones de placer, y todo lo que rodeaba aquella actuación le
parecía ordinario y de mal gusto, hubiera preferido ver hentai o a gente
teniendo sexo sin más, luego se rio para sus adentros pensando en aquellos
hombres maduros viendo pornografía de animación japonesa, pero por alguna razón
no le pareció tan improbable en el caso del más corpulento de los tres. Por su
parte Joaquín se entretenía viendo el fútbol en su teléfono, y Antoni miraba
concentrado el cuerpo desnudo de nerea mientras bebía pequeños tragos de
licor.
Eduardo
extendió la mano hacia el emparedado que sostenía Joaquín, él lo alejó evitando
que su amigo lo tocara y le advirtió
-deja mi emparedado en paz, hay más en el
refrigerador
-pero yo necesito el tuyo
-te jodes
-te traeré otro, el que me corresponde, el tuyo ya
debe estar frío
-tráelo
Eduardo
regresó con un emparedado y se lo dio a Joaquín, este lo hizo a un lado
-está muy caliente, y trae atún y cebolla, si me lo
como esa pobre chica no va querer tocarme ni con una vara
-primero que todo ella no elige, le toca; y bueno,
entonces te doy cuarenta pavos por tu pedazo de emparedado a medio comer
-yo si me sentiría incómodo de tener mal aliento
estando con alguien; y acepto tu propuesta
Joaquín
le dio su emparedado a Eduardo y se puso en pie, dirigiéndose a la cocina, miró
a Eduardo y le sonrió
-eres un tonto, hay dos de cada uno en el refri,
solo que escondí el otro de pavo bajo unas cervezas
Eduardo
soltó una pequeña risa
-eres un cabrón, toma el dinero de mi cartera y
ojalá el pavo esté seco
Mientras se daban las
negociaciones por el emparedado entre Eduardo y Joaquín, nerea se percató de
como la miraba Antoni, aquello hizo que se sonrojara, y luego ella no pudo
evitar concentrarse en el cuerpo desnudo de aquel hombre, fue así que su
corazón comenzó a palpitar un poco más rápido y ambos quedaron viéndose
fijamente.
nerea
estaba embelesada en la desnudez de Antoni, comenzó a sentir que lo deseaba,
que quería ya estar entre sus brazos, ser tomada por él. Antoni y nerea no se
quitaban los ojos de encima, desde el suelo ella mantenía una mirada fija en
él, entonces un pequeño trozo de pan con carne golpeó el rostro de la chica,
Eduardo soltó una risotada
-pss, perra, come, vamos, a comer
nerea
miró aquel trozo de comida en el suelo, pensó si acaso Eduardo pretendía que
ella en verdad lo comiera, entonces otro pedazo de comida dio sobre du
piel
-perra tonta, no sabes atrapar cosas en el aire,
además ¿no puedes con una simple orden? Qué comas te he dicho
Agachado su cabeza hasta el
suelo nerea comenzó a recoger cada uno de los trozos de emparedado del
suelo, mientras Antoni no dejaba de arrojarle más
- ¿viste, Joaquín? Para eso necesitaba tu
emparedado a medio comer ¿creías que le iba a dar uno sin probar a una perra?
Las perras comen sobras, eso es.
Joaquín halló gracia en aquel
espectáculo y se concentró en disfrutarlo, por su parte Antoni dejó que pasara
por un rato, aunque, por primera vez sintió una extraña sensación de compasión,
quizás porque nerea le parecía bastante inocente, aún con todo sabía que no
debía parar aquello de golpe, no debía ser grosero con sus amigos y seguro en
el fondo nerea disfrutaba de recibir ese trato. Tras dejar pasar unos minutos
Antoni se puso de pie, por lo que Eduardo se detuvo para no golpear a su amigo
con comida, Antoni se inclinó frente a nerea y dejó su bebida en el suelo, tomó
el rostro de la muchacha con una mano y con la otra un hielo del vaso, hielo
qué frotó delicadamente sobre un rastro de mostaza que se había marcado en el
rostro de la sumisa, luego, con la servilleta que le ayudaba a sostener el
vaso, removió aquella mancha, finalmente metió su dedo índice y medio en la
bebida remojándolos con licor y luego dirigió aquellos a la boca de nerea,
introduciéndolos muy despacio, sin que ella mostrara mayor resistencia. Nerea
sintió un sabor acre y un leve calor en su rostro y garganta mientras libaba
los dedos de Antoni, su respiración se aceleró un poco y su sexo se humedeció
otro tanto, al ver aquello Eduardo sonrió
-pues mira, Joaquín, que estos dos se traen algo,
supongo que ya Antoni está que se parte de ganas de cogerse a la perra. ¿Qué?
¿vamos a la cama?
-Pues el Betis pierde uno cero, pero con el global
ya pasamos de ronda y dudo que nos metan tres en lo que queda de tiempo; quiero
ser el primero, ya que mañana debo ir al club temprano
-Pues me da igual, mejor para mi ver como se porta
ella con un hombre, arréglense entre ustedes
Antoni solo asintió ante la
petición de Joaquín
-seguro, amigo, vas primero
luego tomó la mano de nerea para
conducirla a la cama, pero, cuando ella estaba por ponerse en pie, Antoni
detuvo todo
-eh, amigo, recuerda lo de perra, quiero verla
gateando hasta la cama, nada menos que eso
Antoni sonrió y luego tomó a
nerea del mentón y le habló con delicadeza
-se una buena chica y vamos a la cama
-arff.
Excitación, pudor, nerviosismo, todas esas
emociones se juntaban en una nerea desnuda, tendida en la cama rodeada por tres
hombres que hablaban sobre ella, sobre lo que le iban hacer; en contraste
Eduardo, Joaquín y Antoni se mostraban muy calmados, indiferentes ante la mujer
a con la que estaban por tener sexo, el primero de ellos parecía ser quien
tenía (o quería tener) el control de la situación
-entonces
va, le damos estando ella en cuatro
Joaquín miró a Eduardo
y manifestó su desacuerdo
-
¿en serio vamos a seguir con esto de pretender que es un perro? Yo no quiero
follarla en cuatro, prefiero que se siente en mis piernas o que me de una
mamada
con voz calmada
Antoni tomó la palabra
-me
parece que ye estuvo bien de juegos, en eso estoy con Joaco; también les
recuerdo que su ano y boca están vetados
descontento Oscar se llevó los brazos a la cintura
-pues
qué lío con la novata, me habías dicho lo de su culo, que por cierto me lo
debes, pero ¿la boca? Total, que solo porque está buena y tu pagaste todo, que
si fuera mía la fiesta ya les digo. Y tú, Joaquín, que mal rollo, como me
cortas la fantasía, pero bueno que cada y cual le haga como quiera, iré por
algo de beber
Antes que Eduardo se
fuera al minibar Joaquín le dijo
-de
vuelta tráeme por favor la bolsa que dejé junto a la entrada
Eduardo le respondió
afirmativamente haciendo una señal con sus dedos índice y medio juntos,
mientras tanto Antoni se sentó al borde de la cama y sostuvo una de las manos
de nerea mientras le acariciaba el cabello, ella volteó a verlo y se dieron un
intercambio de sonrisas.
Eduardo regresó con la
bolsa que le había pedido Joaquín en una mano y una botella de vodka en la
otra. Cuando nerea vio que Joaquín sacaba un trípode y una cámara de video
entró en pánico, se cubrió sus pechos con un brazo y su sexo con una mano,
Antoni la miró
-qué
¿no quieres que te grabamos?
-no,
Papi
ante esa negativa miró
a sus amigos y se encogió de hombros, Eduardo frunció su entrecejo, dio un
trago de Vodka y dijo con algo de desprecio
-
¿eso tampoco? Menuda pérdida de tiempo, Antoni
Antoni sabía que esta
vez eran dos contra uno, Joaquín seguro también deseaba grabarse teniendo sexo
con nerea, se llevó una mano al cabello como señal inconsciente de sentir que
todo aquello estaba descarrilándose, miró a Eduardo y lo único que pudo hacer
es recurrir a decirle lo evidente
-pues
si no quiere no podemos obligarla
-pues eso lo sé, que no
soy gilipollas, y no quiero ser mal agradecido pero de saber que nos traías una
mojigata nos hubieras invitado mejor a un buen burdel, creo que voy a pasar
de...
Eduardo paro de hablar
cuando vio una almohada, entonces tuvo una idea, la tomó y le sacó la funda y
se la enseñó a Antoni para luego aventársela a las manos
-y
¿si se pone esto en la cara? Mira, es muy delgada así que podrá respirar bien,
seguro se sentirá incómoda, pero siendo como es seguro disfrutará la sensación
de encierro
Antoni le enseñó la
funda a nerea y le preguntó
-y
¿si te pones esto? no se verá tu rostro, y si acaso pasa te juro que
destruiremos la grabación, dime ¿te parece?
La mirada de Antoni dio
a nerea cierta seguridad, ella asintió con la cabeza, pero eso para Antoni no
era suficiente, así que repitió la pregunta, esta vez de forma más firme y
concisa
-dime
¿usarás este saco de tela en la cabeza y dejarás que nos grabemos follándote?
-sí,
Papi
A una nerea nerviosa le fue retirado el cinturón
que aún llevaba en el cuello, luego le colocaron la funda en la cabeza,
respiraba agitadamente, estaba nerviosa pensando que alguno de aquellos tres
hombres sería su segunda experiencia sexual, sabía que seguramente sería
Joaquín, hubiera preferido mil veces que fuera antoni, pero agradecía que no
fuera Eduardo.
Tras incorporarse y
bajar de la cama guiada por las manos de Antoni hubo un momento en que quedó de
pie frente a los tres hombres, (ella distinguía su silueta porque la tela del
cobertor era lo suficientemente ligera para permitirle distinguir formas
y siluetas), uno de ellos se paró junto a ella y acomodó la tela que caía sobre
sus hombros, mandándola hacia atrás de su cuello y armando un nudo con sus
puntas para asegurar que se mantuviera allí, de tal manera que quedaron
expuestos sus pechos, entonces comenzó a sentir el reflector de una cámara,
alguien le sacaba fotos, instintivamente se cubrió con sus manos, de inmediato
Antoni (lo supo por el tacto de sus manos) las alejó de su cuerpo y acomodó su
torso dejándola firme frente a la cámara, la andanada de fotos siguió por unos
minutos. Cuando terminó Antoni notó los sollozos que sonaban bajo aquella
suerte de capucha, por lo que se acercó a hablar con nerea
- ¿estás
bien?
-sí,
Papi, es que... nunca me habían fotografiado desnuda
-no
te preocupes, las puedo eliminar en cuanto acabemos
-no
quiero meterte en problemas con tus amigos
- ¿qué
dices? No, pequeña, acá la opinión que cuenta es la tuya
-no
quiero que las destruyas, quiero que luego tu las puedas ver
Antoni se sintió
alagado, también sintió un sentimiento extraño por nerea que no supo explicar,
tampoco tuvo tiempo de pensar en qué era ya que Eduardo no lo permitió al
romper el momento exclamando entusiasmado
-bueno,
bueno, que ya se viene el plato fuerte, vamos, nerea, complace a Joaquín
Al escuchar aquellas
palabras nerea se resignó a aceptar que Joaquín sería su segundo hombre, hasta
el último momento había guardado la esperanza por Antoni pero ya no había
vuelta atrás; en todo caso, pese a no estar en forma, Joaquín no le parecía
desagradable, salvo por ser un hombre bastante velludo (que era algo que no
gustaba en ningún hombre), también su personalidad le recordaba en algo a
Oscar, a ese Oscar más inocente y tranquilo.
Joaquín se sentó al
borde de la cama, nerea fue conducida frente a él y puesta de espaldas, sintió
las manos gruesas y rollizas de aquel hombre posarse sobre su cintura, la alzó
de tal manera que sus pies quedaron en punta, luego sintió como un par de
manos, quizás las de Eduardo, tomaron sus tobillos y separaron sus piernas,
entonces, de golpe, fue bajada, sintiendo como el sexo de aquel hombre entraba
en ella, para su sorpresa no le dolió, antes dicha acción delató que en lo más
profundo de su ser la situación la había excitado tanto al punto de haber
lubricado lo suficiente. Joaquín comenzó a mover su pelvis en un movimiento
cadente hacia adelante y hacia atrás; por su parte nerea, cuya mente no estaba
tan dispuesta como su cuerpo se encontraba paralizada, al punto que Eduardo se
acercó, apretó uno de sus pezones entre sus dedos y la recombino
-muévete,
haz tu trabajo, vamos que no queremos follarnos a un maniquí
Aquel dolor agudo en
uno de sus pechos lleno de placer a nerea, fue cuando comenzó a sentir
verdaderamente que tenía sexo, extendió las manos y las puso tras la nuca de
Joaquín, este aprovecho la pose en que había quedado y comenzó a acariciar su
contorno, su vientre, su pecho, cada toque haciendo soltar un gemido. A los
diez o doce minutos Joaquín comenzó a moverse muy rápido, haciendo chocar su
pubis con la zona perianal de nerea, ella, delgada como era, daba pequeños
brincos entre los brazos de ese hombre, Joaquín terminó por correrse y al
hacerlo puso su mano sobre la nuca de nerea y la fue empujando suavemente,
separándola de él.
nerea fue recibida por
las manos de uno de los otros hombres, supo que habían sido las de Antoni
cuando una tercera la tomó fuerte del antebrazo y escuchó la voz de Eduardo
decir
-no
has terminado, te vienes conmigo
luego de decir
aquello la empujó a la cama
-vamos,
sube y ponte de rodillas
nerea obedeció y poco
después que Eduardo se subiera en la cama comenzó a sentir un líquido frío
bañar sus pechos, era licor, cuando este dejó de fluir él le dijo
-quiero
mamar de tus tetitas de perra
tras eso puso
una de sus manos sobre la espalda de nerea y acercó el rostro al pecho de
esta, nerea sintió el aliento y respiración de aquel hombre tocando su
esternón, y luego sintió sus labios succionar de uno de sus pezones, para
sorpresa de ella (que había alcanzado a pensar en lo que le había dicho Eduardo
y tener asco ello) comenzó a sentir mucho placer. Eduardo pasó a intercalarse
entre uno y otro seno de nerea, también intercalaba entre chupar y dar
leves mordidas a unos pezones que se habían puesto firmes.
Cuando terminó de chupar de los pechos de nerea
Eduardo la tumbó en la cama, fue muy brusco como lo hizo y con como le separó
las piernas, luego la penetro de una forma igualmente brusca, a nerea esto no
le importó porque la excitación mitigaba la incomodidad y el dolor que alcanzó
a sentir, tras unos diez minutos Eduardo acabó, manteniéndose un corto rato más
recostado sobre el pecho de nerea y dando pequeñas exhalaciones de su aliento
alcohólico sobre el hombro de esta.
Una nerea jadeante
quedó sola en la cama, pero no por mucho, Antoni se acostó junto a ella, nerea
supo que era él por simple descarte. Esta vez el cuerpo de la mujer tendida en
la cama comenzó a sentir suaves caricias, en sus senos, su vientre, su pubis y
finalmente sus labios vaginales, caricias muy leves que ella traducía en gemiditos
cortos y acompasados. Antoni comenzó a dar pequeños besos en la boca a nerea,
eso para sorpresa de Eduardo y Joaquín quienes pensaron que solo lo hacía
sabiendo que la tela se interponía entre sus labios, ya que era una regla
sabida que no se besaba a una prostituta. nerea odio haber sido cobarde y
dejarse poner aquel saco en ca cabeza, pensó en lo ridícula que la debía estar
viendo Antoni y aún peor: en que por culpa de ella no podía disfrutar en regla
de aquellos besos, no podía dar rienda suelta a su deseo de comerle la boca a
ese hombre.
Antes de tomar a nerea,
Antoni sujetó una de las pantorrillas de la chica y la alzó suavemente,
luego inclinó su rostro hacia la entrepierna de ella, al sentir la respiración
de Antoni en su pubis nerea se excitó demasiado, pero no fue nada comparado a
cuando este comenzó a presionar suavemente los labios en su vagina y
luego a dar algunas lamidas, succiones y a empujar un poco la lengua al
interior de su sexo, nerea apretó fuertemente la sabana en sus manos, sentía
que no podía con el gozo de recibir sexo oral por primera vez, fue cuando dijo
en casi un susurro
-me
enloqueces
Antoni finalmente se
dispuso penetrar a nerea, la folló despacio, suavemente, ella no aguanto mucho,
sentir el cuerpo firme de aquel hombre que deseaba sobre el suyo, acariciar su
piel, escucharlo gemir, finalmente llegó al orgasmo, minutos después fue el
turno de Antoni. Tumbado junto a nerea, agotado, con la voz entrecortada Antoni
dijo
-apaga
la cámara, por favor.
Luego de todo aquello
los tres amigos se pusieron los pantalones y se juntaron en la sala un rato,
Antoni trajo a nerea con él, la cubrió con una de las batas del hotel y
la sentó a su Lado rodeándola con el brazo, ella recostando su cabeza en su hombro.
Los amigos hablaron unos cuarenta minutos de cosas banales, se rieron de como
un equipo de Chequia le había terminado por remontar el marcador global al
Betis y lo había eliminado de copa Europa, Joaquín se prendió un puro y para
evadir las burlas dijo que menos mal lo suyo era jugar al fútbol gaélico y que
el fútbol normal no le era más que mero entretenimiento; Eduardo hablaba de lo
mucho que le molestaba su vecino y cambió de tema para traer a cuento el viaje
que los tres habían hecho a Ámsterdam nada más graduarse de la facultad, todo
para luego anunciar que se iba a un balneario en Bulgaria dentro de unos días;
Antoni intervenía ocasionalmente mientras ensortijaba las puntas del cabello de
nerea entre sus dedos.
Ya muy mareado Eduardo
se vistió como pudo y dijo que se iba a la habitación que había pagado,
Joaquín también anunció su partida, Antoni le dijo a este último que le dejara
la cámara, que se la devolvería el lunes, Joaquín no vio problema a eso y se
marchó, no sin antes decir
-Gracias,
nerea.
Ya solos, Antoni le
dijo a nerea que durmiera en la cama, que el descansaría en el sofá, pero ella
le sorprendió con una petición
-quiero
dormir contigo
fue así como siguieron
juntos a la habitación, se quitaron las prendas que traían y se acostaron
juntos en la cama. Antoni soltó una risa al sentir humedad bajo sus piernas
-diablos,
mi lado está empapado en vodka, ese Eduardo y sus cosas ¿te apetece un cambio
de lado?... es broma
Ambos hablaron por un
rato tratando de conocerse un poco más, nerea le preguntó de dónde era,
que música le gustaba, cuantos años tenía y a qué equipo le iba, descubriendo
que él se había criado en Madrid pero que había nacido de Dakar, le gustaba toda
clase de música pero en especial la electrónica y la música clásica, tenía
treinta y ocho años y le iba a la Real Sociedad por la única razón que aquel
nombre le parecía con mucho estilo; él le devolvió las preguntas y pues con
esto pudo saber que ella era de Valencia, le gustaba la música italiana de los
ochenta, tenía dieciocho años y apoyaba al Villareal porque solo las personas
con mucha personalidad visten de amarillo.
Al rato nerea vio la
cámara y la señaló y luego preguntó
- ¿puedo
ver?
-claro,
y si algo no te gusta lo podemos borrar
nerea comenzó a ver
cada una de las fotos, eran muchas iguales, como pensaba se veía ridícula con
una funda de almohada en la cabeza, por lo que pidió a Antoni que borrara esas
imágenes, luego se bajó de la cama y parándose frente a Antoni le dijo
-vamos,
tómame algunas
Antoni se sorprendió
pero no dudó en hacerlo, tomó varias fotos de una nerea que disfrutaba posando,
incluso hacía muecas graciosas, al volver a la cama y revisar el resultado y
sintiéndose satisfecha le dijo
-esas
son para ti, prométeme que no las dejaras ver de otra persona
Antoni le prometió que
así lo haría. Luego ambos pasaron al archivo de video
-no
es necesario que veas esto
dijo Antoni antes
de darle a reproducir
-quiero
verlo.
-igual
ya sabes que tu decides que hacemos luego con el
nerea observó con mucha atención la parte con
Joaquín, concentrándose en su cuerpo desnudo y abierto, totalmente expuesto
aquello le excitaba, la parte de Eduardo prefirió adelantarla, para cuando
terminó de ver la parte de Antoni estaba nuevamente con el deseo encendido, por
lo que dijo
-tómame,
hazme el amor
***
Cuando nerea se
despertó y vio la hora que era se afanó, salió de entre los brazos de Antoni y
se dispuso a buscar su ropa, Antoni abrió los ojos y le dijo
-
¿te vas?
-Oscar
debe estar esperándome
-tranquila,
si entraron ayer en la tarde aún queda tiempo de sobra, mejor ven y durmamos
otro rato
nerea vio sentido a
aquellas palabras y se volvió a meter en la cama, también le dolían los pechos
y la cara interna de los muslos por lo que pensó que le vendría bien descansar
un rato más. Cubiertos por una sabana nerea y Antoni comenzaron a darse un intercambio
de caricias y besos tiernos hasta caer dormidos otro rato, luego vieron una
caricatura que le gustaba a ella.
A eso de las nueve nerea se dirigió a la ducha, Antoni revisó su teléfono un rato y aprovechó para transferir las fotos de ella a este y borrarlas de la cámara, cuando ella terminó de asearse él se dispuso a también tomar un baño. Ya al salir de la regadera se dio cuenta que estaba solo en la habitación.
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