nerea sumisa IV 🐶




Con cada paso hacia la habitación nerea se fue poniendo más nerviosa, Antoni la llevaba de la mano, una mano firme pero suave, cuando abrió la puerta de la suite la tomó de los hombros y la hizo pasar al frente

-perdón por la tardanza, pero como verán valió la pena, espero traten muy bien a mi hija.

Dos sujetos aguardaban en una especie de sala en la suite, uno gordo, barbado y con la cabeza afeitada miró a nerea de arriba a abajo, el otro, un joven delgado y de buena apariencia se mostró indiferente ante ella, aunque no evitó manifestar su inquietud

-¿"age play"? Sabes que esa dinámica no me gusta, me pone muy incómodo, prefiero "pet play"

-no, no será rol de edades si no lo desean, solo debí fingir que esta señorita es mi hija, por eso lo decía 

-Ya veo, aunque bien que podría ser tu hija, menos mal no tendré descendencia, no imagino tener una hija que viva de que le rompan el culo por dinero

-eres muy conservador, Eduardo, una buena acompañante se hace tanto como tu y yo negociando acciones; además que Laura lo hace por gusto, el dinero es una excusa, o eso me dijo el que me la alquiló.

-vaya, así que más que puta es perra, pues aún peor, por eso nos ha salido tan barata

El hombre de complexión gruesa tomó la palabra y le habló al más joven.

-es sumisa, miren el collar, 

-es verdad, Joaquín, seguro es novata, no creo que tan joven haya tenido mucho entrenamiento ¿creen que seamos los primeros?  

 Antoni miró a nerea y le sonrió 

-dime, Laura ¿qué sabes hacer?

-nerea, me llamo nerea, Papi

Eduardo se río y se burló de Antoni

-¡joder, si es que te vas a ganar el premio al padre del año! Vamos, que no saberte el nombre de tu "hija"

Antoni ignoró el comentario de Eduardo y siguió hablando a nerea mientras le acariciaba el hombro

-nerea, qué lindo nombre, bueno, ya saben amigos a quien darle sus órdenes 

Eduardo volvió a interrumpir y esta vez Antoni ya no pudo pasarlo por alto

-pero no nos ha dicho qué tanto o qué tan poco sabe

-en eso estaba antes que abrieras la boca. 

Antoni tomó asiento, indicándole a nerea que se acercara a ellos, mirándola fijamente procedió a preguntar 

-Dime, pequeña nerea ¿qué sabes hacer? ¿qué has hecho siendo sumi?

Al retomar la palabra nerea bajó la mirada, era muy vergonzoso para ella lo que tenía por decir

-mi hermano... mi Amo me quitó la virginidad, le he chupado la verga, a él y a unos treinta hombres, a esos últimos estando desnuda en una caja de madera en un prostíbulo 

Antoni la miró complacido, la tomó del mentón y le alzó el rostro

-no tienes de que avergonzarte, mi niña, esa es tu naturaleza y lo has hecho por tu disfrute.

Eduardo sonrió de forma maliciosa a nerea, y luego volvió a hablar con Antoni

-es decir que es un culito virgen, debe estar apretada, será un gusto desvirgarla.

-me temo que debo privarte de ese placer, si su ano es virgen no está bien que le hagamos sexo por el la primera vez, la idea no es romperla

-pues piensa que si no es con nosotros será con algún otro, no deberíamos dejar pasar esa oportunidad,  ya que su dueño puede terminar dándole esa virginidad anal a alguien por trescientos pavos 

-no te preocupes, me aseguraré que lo hagamos nosotros, yo me encargaré de hablar con su "amo" y te prometo que te dejaré ser el primero 

-descorchar un culito virgen, pues eso no me lo pierdo, espero no me falles

-todo si nerea quiere, claro ¿le prometes a papi que te guardarás para su amigo Eduardo?

nerea se sintió un poco fuera de lugar por no tener a su lado a Oscar, era la primera vez que decidía algo como sumisa, ¿acaso era deslealtad hacerlo? Se preguntaba en su mente, pero la amabilidad con que Antoni la trataba la inclinó a dar una respuesta 

-sí, Papi 

-dilo ¿guardarás tu virginidad anal para perderla como y cuando tu Papi te lo diga?

-guardaré mi virginidad anal para Papi

-buena chica, pórtate bien y yo me portaré bien contigo

Eduardo comenzó a desabrocharse la camisa, al verlo Joaquín dejo a un lado su teléfono y se dirigió al baño, al notarlo Eduardo soltó otro de sus comentarios irónicos 

-¿pues será tonto? Le he visto la polla más de cien veces y aún decide ir a desvestirse al baño. Por cierto, Antoni, ya que me vetaste su culo al menos puedo elegir la dinámica 

-está bien, pero nada de cosas bruscas por hoy

-no será nada rudo, no quiero que me escracheen los de PETA por maltrato, quiero "pet play", quiero que sea una perra en toda regla

-Dime nerea ¿estás de acuerdo con simular ser nuestra mascota?

nerea se sintió especial cuando Antoni le pidió su opinión, sonrió y dio como respuesta asintiendo con la cabeza

-sí, Papi 

-pues vamos allá que la noche es joven

Antoni condujo a nerea al centro de la habitación, movió la mesa donde generalmente se posan las bebidas a un rincón dejando un gran espacio libre, bajó las persianas y comenzó a quitarse la ropa. Para nerea ver el cuerpo firme y atlético de Antoni resultó excitante, recorrió con los ojos cada palmo de piel que iba quedando al descubierto, se mordió levemente el labio al ver su culo y cuando el ya estuvo desnudo al completo y volteó hacia ella, dejando ver que ya tenía una erección, ella apenas pudo susurrar

-Pa-pi

*** 

Eduardo y Joaquín se acercaron por detrás a nerea, pasaron junto a ella y caminaron desnudos hasta el largo sillón de la suite, los tres hombres tomaron asiento, dejando a Eduardo en el medio, señal de que él sería quien dirigiría la sesión aquella noche, lo que se confirmó al ser el quien dio las primeras ordenes

-pues sí que es novata, y algo tonta, dime, nerea ¿aparte de los perros del circo, has visto algún perro con ropa?

-¿no señor? 

-pues ¿qué esperas para desnudarte? Desnuda, ahora

Aquella fue la segunda vez que le tocó desnudarse frente a extraños aquel día, como la primera vez no dudó en hacerlo, aunque el pudor fuera el mismo. Los tres hombres admiraron su desnudez por unos minutos, ella no hizo por cubrirse, recordando el cómo la madame la había instruido. Eduardo rompió aquel momento con una nueva orden dicha en tono serio 

-En cuatro ¡ya!

nerea se posó con la mirada al suelo, entonces escuchó el ademán que se solía huzar para atraer a un perro 

-nerea, psss, psss, vamos nerea

Al llegar gateando al borde del sillón sintió como una mano alzaba su rostro haciendo que dejara de ver el suelo, era la mano de Eduardo, quien al ver los ojos de la sumisa le preguntó 

-nerea ¿eres una perra?

-Sí señor

-y ¿acaso los perros hablan? 

-no señor

-pues exacto, durante el resto de la noche no hables, si a mucho vas a ladrar, así que hazlo, ladra

nerea se sintió confusa ante aquella orden, no sabía que hacer, así que buscó los ojos de Antoni, cuando este la vio le dijo

-ladra, pequeña

Aquel sonido que pretendía hacer se le atoraba en la garganta, tardó un poco hasta que finalmente se escuchó en la habitación 

-arff, arff, arff

Eduardo soltó una carcajada de burla, aquello de inmediato hizo llorar a nerea, se sentía humillada y avergonzada, su rostro se sentía caliente, un producto del rubor que coloreaba su cara, entonces la voz de Antoni volvió a aparecer y esto le resultó reconfortante 

-¿estás bien nerea?

Ante aquella pregunta ella movió la cabeza de forma afirmativa y sonriéndole soltó otro ladrido

-arff

Eduardo se puso de pie y fue por varios almohadones que había en la cama de la suite, luego los tiró junto a nerea y los apiló, formando un montículo con ellos.

-nerea, supongo que sabes qué hacen los perros cuando están urgidos y quieren coger pero no tienen con quién hacerlo, te sorprenderá saber que es algo que también suelen hacer las perras cachondas en esa misma situación (lo supe con Bruja, una perra que tuve en casa, si te descuidabas con ella al rato se agarraba de tu pierna) pues bien mi perrita cachonda de hoy, tu primer truco será montar estos cojines frente a nosotros, acomódalos de forma que rosen tu coño y hazlo hasta llegar.

Nerea se puso a horcajadas sobre las almohadas y luego se inclinó dejando su pecho sobre ellos, acto seguido comenzó a mover su cadera hacia adelante y hacia atrás, entre la vergüenza que sentía por estar haciéndolo y el frote de los mullidos cojines comenzó a excitarse. Ante aquella visión Eduardo se mostraba complacido

-qué rica se ve así desnudita, me encanta como se mueve, 

Joaquín la miraba atenta, el más callado de los hombres acariciaba su verga despacio, ver esto calentó a nerea, quien comenzó a moverse con más ímpetu. Llena de placer Nerea deseaba ver a Antoni pero el no entraba en su campo visual, y en cuanto trataba de voltear su cabeza Eduardo la reprendia 

-shttt ¡a lo tuyo perra! rápido, hazte llegar que no tenemos toda la noche

Tras unos quince minutos nerea comenzó a soltar una seguidilla de gemiditos y sus movimientos se hicieron más rápidos, hasta que finalmente se apretó muy fuerte contra los cojines por unos segundos, luego permaneció allí quieta, jadeante, agitada. Eduardo se puso de pie y se dirigió a ella

-abajo, perra

Cuando nerea gateo fuera del montículo de cojines Eduardo tomó aquel que había estado bajo la entrepierna de ella, al notarlo humedecido sonrió, lo tomó con una mano, luego se acercó a nerea, a quien tomó fuerte del cabello y puso la parte mojada bien junto a su rostro

-¡mira lo que has hecho, perra sucia!

nerea sintió mucho miedo y mucha frustración por ser reprendida de tal forma, trató de sacudir su cabeza y alejarla de tocar sus propio líquido vaginal, pero entre más se movía Eduardo la sujetaba más fuerte, al punto de sentir que se hacia daño al resistir, así que no tuvo más opción que dejar de moverse y permitir que aquel hombre le restregara el cojín impregnado de sus fluidos en su rostro. Luego de humillarla Eduardo fue a buscar su ropa sacó el cinturón de su pantalón y regresó junto a nerea, ella pensó que la azotaría y trato de prepararse mentalmente para recibir cada golpe, pero aquellos nunca llegaron, Eduardo solo amarró la correa alrededor de su cuello, y luego le habló a sus amigos

-de haber sabido que tendríamos una perrita tan mona hubiera venido preparado, seguro que con una correa de verdad, unas orejas, su cola y un juguete en el rostro se vería encantadora, pero bueno, lo que ves es lo que hay.

Por unos minutos nerea estuvo allí en el suelo sin que nadie le prestara atención, Antoni revisaba su móvil mientras Joaquín y Eduardo hablaban entre sí, entonces la televisión se encendió, la operaba el más robusto de los hombres con el mando a distancia 

-pero Joaquín ¿qué coño haces? Que nos rompes el momento 

-Pues nada, que está jugando el Betis

-¿Y yo qué con el Betis? Además ¿crees que la perra se va calentar viendo fútbol?

-a lo mejor también le va al Betis, hace unos años follé con mi prima luego que le ganamos por tres a cero a Sevilla

-mejor deja que yo me encargue de la televisión mientras tu podrías hacernos el favor de ir por unos tragos

JoaquÍn se puso de pie y se dirigió al mínibar, mientras Eduardo dio con un canal porno, nerea volteó a ver la pantalla y entonces sintió como la mano de un hombre se posaba sobre su hombro, era la del propio Eduardo

-mira bien, perrita, aprende de una experta, no pierdas detalle de lo que debes hacer si quieres destacar como puta. 

Eduardo volteó a ver a Antoni notando que llevaba un largo rato distraído

-jo, Antoni ¿que no te parece una tontera pagarnos una suite y una puta pasa seguir trabajando como en la oficina? Del matado del "Joaco" lo entiendo, que no se separa de ese aparato ni para dormir, pero de ti...

-Lo siento, era una cuenta importante, pero ya cerré por hoy

Antony enseñó cómo apagaba su teléfono y lo dejaba sobre la mesa, en esas Joaquín llegaba sosteniendo dos vasos de bourbon y un emparedado, dando los primeros a sus amigos, Eduardo lo miró curioso y le preguntó 

-¿y tu trago?

-no me gusta el bourbon y tenía hambre

-no te gusta el bourbon, te gusta Taylor Swift y votaste a podemos, no me sorprende que en una de esas resulte que no te gustan las mujeres

-¿Y qué con eso? Taylor Swift es muy sexi y sus letras muy buenas, estamos en democracia y podría votar para diputados a los muñecos de calle sésamo si se me cantara, y pues hoy en día ser gay no es problema

-igual sé que no eres maricón, porque en un rato te estarás cogiendo a la perra muy a gusto.

Minutos más tarde ya en aquella sala el único que ponía cuidado a la película era Eduardo, nerea se había aburrido, la actriz gesticulaba de más, exagerando demasiado sus expresiones de placer, y todo lo que rodeaba aquella actuación le parecía ordinario y de mal gusto, hubiera preferido ver hentai o a gente teniendo sexo sin más, luego se rio para sus adentros pensando en aquellos hombres maduros viendo pornografía de animación japonesa, pero por alguna razón no le pareció tan improbable en el caso del más corpulento de los tres. Por su parte Joaquín se entretenía viendo el fútbol en su teléfono, y Antoni miraba concentrado el cuerpo desnudo de nerea mientras bebía pequeños tragos de licor. 

Eduardo extendió la mano hacia el emparedado que sostenía Joaquín, él lo alejó evitando que su amigo lo tocara y le advirtió 

-deja mi emparedado en paz, hay más en el refrigerador 

-pero yo necesito el tuyo

-te jodes

-te traeré otro, el que me corresponde, el tuyo ya debe estar frío 

-tráelo

Eduardo regresó con un emparedado y se lo dio a Joaquín, este lo hizo a un lado

-está muy caliente, y trae atun y cebolla, si me lo como esa pobre chica no va querer tocarme ni con una vara

-primero que todo ella no elige, le toca; y bueno, entonces te doy cuarenta pavos por tu pedazo de emparedado a medio comer 

-yo si me sentiría incómodo de tener mal aliento estando con alguien; y acepto tu propuesta

Joaquín le dio su emparedado a Eduardo y se puso en pie, dirigiéndose a la cocina, miró a Eduardo y le sonrió

-eres un tonto, hay dos de cada uno en el refri, solo que escondí el otro de pavo bajo unas cervezas

 Eduardo soltó una pequeña risa

-eres un cabrón, toma el dinero de mi cartera y ojalá el pavo esté seco

Mientras se daban las negociaciones por el emparedado entre Eduardo y Joaquín, nerea se percató de como la miraba Antoni, aquello hizo que se sonrojara, y luego ella no pudo evitar concentrarse en el cuerpo desnudo de aquel hombre, fue así que su corazón comenzó a palpitar un poco más rápido y ambos quedaron viéndose fijamente.

nerea estaba embelesada en la desnudez de Antoni, comenzó a sentir que lo deseaba, que quería ya estar entre sus brazos, ser tomada por él. Antoni y nerea no se quitaban los ojos de encima, desde el suelo ella mantenía una mirada fija en él, entonces un pequeño trozo de pan con carne golpeó el rostro de la chica, Eduardo soltó una risotada 

-pss, perra, come, vamos, a comer

nerea miró aquel trozo de comida en el suelo, pensó si acaso Eduardo pretendía que ella en verdad lo comiera, entonces otro pedazo de comida dio sobre du piel 

-perra tonta, no sabes atrapar cosas en el aire, además ¿no puedes con una simple orden? Qué comas te he dicho

Agachado su cabeza hasta el suelo nerea comenzó a recoger cada uno de los trozos  de emparedado del suelo, mientras Antoni no dejaba de arrojarle más 

-¿viste, Joaquín? Para eso necesitaba tu emparedado a medio comer ¿creías que le iba a dar uno sin probar a una perra? Las perras comen sobras, eso es.

Joaquín halló gracia en aquel espectáculo y se concentró en disfrutarlo, por su parte Antoni dejó que pasara por un rato, aunque, por primera vez sintió una extraña sensación de compasión, quizás porque nerea le parecía bastante inocente, aún con todo sabía que no debía parar aquello de golpe, no debía ser grosero con sus amigos y seguro en el fondo nerea disfrutaba de recibir ese trato. Tras dejar pasar unos minutos Antoni se puso de pie, por lo que Eduardo se detuvo para no golpear a su amigo con comida, Antoni se inclinó frente a nerea y dejó su bebida en el suelo, tomó el rostro de la muchacha con una mano y con la otra un hielo del vaso, hielo qué frotó delicadamente sobre un rastro de mostaza que se había marcado en el rostro de la sumisa, luego, con la servilleta que le ayudaba a sostener el vaso, removió aquella mancha, finalmente metió su dedo índice y medio en la bebida remojándolos con licor y luego dirigió aquellos a la boca de nerea, introduciéndolos muy despacio, sin que ella mostrara mayor resistencia. Nerea sintió un sabor acre y un leve calor en su rostro y garganta mientras libaba los dedos de Antoni, su respiración se aceleró un poco y su sexo se humedeció otro tanto, al ver aquello Eduardo sonrió 

-pues mira, Joaquín, que estos dos se traen algo, supongo que ya Antoni está que se parte de ganas de cogerse a la perra. ¿Qué? ¿vamos a la cama? 

-Pues el Betis pierde uno cero, pero con el global ya pasamos de ronda y dudo que nos metan tres en lo que queda de tiempo; quiero ser el primero, ya que mañana debo ir al club temprano

-Pues me da igual, mejor para mi ver como se porta ella con un hombre, arréglense entre ustedes

Antoni solo asintió ante la petición de Joaquín

-seguro, amigo, vas primero

luego tomó la mano de nerea para conducirla a la cama, pero, cuando ella estaba por ponerse en pie, Antoni detuvo todo

-eh, amigo, recuerda lo de perra, quiero verla gateando hasta la cama, nada menos que eso

Antoni sonrió y luego tomó a nerea del mentón y le habló con delicadeza 

-se una buena chica y vamos a la cama 

-arff.

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